Escúchanos en vivo ▶️ Radio Cadenanet

La remolacha forrajera gana terreno como alternativa para aumentar la producción ganadera



La remolacha forrajera comienza a consolidarse como una opción cada vez más utilizada en los sistemas ganaderos argentinos por su elevada producción de materia seca, su alto valor energético y su capacidad para sostener altas cargas animales durante el invierno, cuando disminuye la oferta de pasturas.

Si bien la remolacha (Beta vulgaris) estuvo históricamente vinculada a la producción de azúcar, en países como Nueva Zelanda se emplea desde hace décadas como recurso forrajero para alimentación directa del ganado. En Argentina, su adopción crece tanto en establecimientos de carne como de leche debido a los resultados obtenidos en experiencias comerciales.

Uno de los principales atributos del cultivo es su capacidad para producir entre 15 y 25 toneladas de materia seca por hectárea en secano, con rendimientos que pueden superar las 30 toneladas por hectárea en condiciones favorables. Además, presenta un prolongado período de crecimiento, lo que le permite continuar acumulando biomasa incluso después de iniciado el pastoreo.

Los especialistas destacan que esta elevada disponibilidad de alimento posibilita sostener cargas de entre 14 y más de 30 animales por hectárea durante el invierno. A ello se suma un importante aporte energético, cercano a 2,9 megacalorías por kilogramo de materia seca, junto con un adecuado equilibrio proteico que favorece las ganancias de peso.

Experiencias en establecimientos ganaderos

Los beneficios del cultivo ya se observan en distintos campos de la provincia de Buenos Aires. En el establecimiento Santa Marta, ubicado en Balcarce, la superficie sembrada con remolacha forrajera pasó de 25 a 70 hectáreas en apenas una campaña.

Según explicó su administrador, Ignacio Anchorena, durante el año pasado el sistema permitió obtener cerca de 3.000 kilos de carne por hectárea, con una carga aproximada de 20 animales por hectárea, resultados que esperan repetir este año. Actualmente, unas 1.600 cabezas son alimentadas mediante pastoreo directo sobre el cultivo, complementado con fibra, silo proteico y pasturas de avena y raigrás.

En otro lote demostrativo de Balcarce, alrededor de 500 animales pastorean sobre 20 hectáreas de remolacha forrajera, con ganancias diarias estimadas entre 650 y 700 gramos por cabeza, lo que permitiría alcanzar producciones cercanas a 1.900 kilos de carne por hectárea.

Manejo y adaptación

Los técnicos subrayan que el éxito del sistema depende de una correcta adaptación de los animales. Debido al elevado contenido energético de la raíz, el consumo debe incrementarse de forma gradual durante aproximadamente tres semanas, hasta que la remolacha represente entre el 80% y el 90% de la dieta, reduciendo así el riesgo de trastornos digestivos.

De acuerdo con los especialistas, la superficie sembrada con remolacha forrajera prácticamente se duplicó en las últimas campañas y la mayoría de los productores que incorporan el cultivo continúan ampliando su implantación, impulsados por los resultados obtenidos tanto en sistemas de producción de carne como de leche.

Estas conclusiones surgieron de dos jornadas técnicas realizadas en Balcarce y Tandil, organizadas por KWS junto con Gentos, distribuidor oficial de la compañía en Argentina, donde productores y especialistas intercambiaron experiencias sobre el manejo y el potencial productivo de la remolacha forrajera.

Publicar un comentario

Artículo Anterior Artículo Siguiente