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Soja: el mercado argentino opera a dos velocidades y Brasil vuelve a poner al clima en el centro de la escena


Mientras los contratos de la campaña 2025/26 muestran señales de debilidad por una menor actividad de la demanda exportadora, la soja de la nueva cosecha mantiene su firmeza. La incertidumbre climática en Brasil, principal productor mundial, aparece como uno de los principales factores que sostienen las cotizaciones.

El mercado argentino de soja comenzó la semana con una dinámica marcada por un “doble comando”: mientras los valores correspondientes a la campaña 2025/26 registraron bajas, los contratos de la nueva cosecha se mantuvieron firmes, apuntalados principalmente por las perspectivas climáticas en Brasil.

Este martes, uno de los datos destacados de la operatoria fue el volumen negociado en el contrato Soja Rosario Mayo 2026 en A3 Mercados. Se comercializaron unas 123.000 toneladas, una cifra elevada que estuvo acompañada por un precio promedio de 358,3 dólares por tonelada, apenas un 0,08% por encima del valor registrado durante la jornada previa.

Sin embargo, el comportamiento no fue uniforme para todos los contratos. El resto de las posiciones de Soja Rosario finalizaron con bajas intradiarias, en un contexto donde la demanda exportadora perdió parte del impulso que había mostrado durante las últimas dos semanas.

China pierde protagonismo y el mercado mira a Washington

Uno de los factores que explican el menor dinamismo de la soja disponible y de la campaña 2025/26 es el enfriamiento de las compras impulsadas por China, que habían contribuido a sostener los precios durante las últimas semanas.

En el mercado internacional, además, todas las miradas están puestas en el próximo 24 de septiembre, cuando Xi Jinping tiene previsto visitar a Donald Trump en la Casa Blanca.

En ese marco, el mercado especula con la posibilidad de que las negociaciones entre ambos mandatarios vuelvan a incluir compromisos de compra de productos agrícolas estadounidenses por parte de China. Entre ellos, la soja podría ocupar nuevamente un lugar central, con la eventual definición de un “cupo” de compras chinas para la campaña 2026/27.

Una señal de la actual dinámica logística del complejo agroindustrial argentino aparece en los embarques previstos para septiembre. El maíz encabeza ampliamente la programación, con unas 4,01 millones de toneladas, mientras que la harina de soja se ubica en segundo lugar, aunque bastante más lejos, con 1,97 millones de toneladas.

El clima brasileño sostiene a la nueva cosecha

El escenario cambia cuando el análisis se traslada a la campaña 2026/27. Allí, el mercado encuentra un factor capaz de ponerle un piso a las cotizaciones: la incertidumbre sobre el comportamiento climático en Brasil durante las primeras etapas de la nueva campaña.

El punto de atención está puesto sobre el fenómeno ENSO y su eventual evolución hacia una fase de “El Niño”, particularmente por el impacto que podría tener sobre la principal región productora de soja brasileña.

El Centro Nacional de Monitoreo y Alertas de Desastres Naturales de Brasil (Cemaden) proyecta para septiembre una restricción hídrica entre leve y moderada en buena parte de la denominada zona núcleo sojera brasileña.

El dato adquiere especial relevancia porque el país atraviesa justamente el comienzo de la implantación de la oleaginosa. Una eventual falta de humedad durante esta etapa podría afectar el ritmo de siembra y, posteriormente, las perspectivas productivas.

Mato Grosso, bajo presión hídrica

La preocupación climática ya comienza a generar consecuencias concretas en algunas regiones. En Mato Grosso, principal estado productor de soja de Brasil, varias localidades enfrentan dificultades relacionadas con la disponibilidad de agua.

Uno de los casos más significativos se registra en Juscimeira, en el sur del estado, donde la Prefectura decretó una emergencia hídrica por 180 días.

Para el mercado de granos, cualquier señal que pueda comprometer la producción brasileña adquiere rápidamente relevancia. Brasil es el principal productor y exportador mundial de soja, por lo que una eventual reducción de los rindes esperados podría modificar el balance global de oferta y demanda.

Argentina aparece como respaldo

En este contexto, la soja argentina comienza a ganar valor estratégico como alternativa de originación para la industria y el comercio internacional.

La posibilidad de que Brasil atraviese un escenario climático adverso genera incertidumbre sobre la disponibilidad futura de soja, mientras que Argentina aparece como un “respaldo” regional para el abastecimiento de la oleaginosa.

El argumento climático también juega a favor de las perspectivas argentinas: los episodios asociados a “El Niño” suelen relacionarse con rendimientos de soja superiores al promedio histórico en buena parte de las principales zonas productivas del país.

Así, mientras la soja de la campaña 2025/26 enfrenta una demanda internacional menos activa y una presión bajista sobre buena parte de sus contratos, la nueva cosecha encuentra otros fundamentos para sostenerse.

El mercado, por ahora, mira en dos direcciones: China y sus decisiones comerciales para la demanda, y Brasil y la evolución del clima para determinar la oferta. Entre ambos factores se juega buena parte del rumbo que puedan tomar los precios de la soja argentina en los próximos meses.

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