
El Semáforo de Economías Regionales de Coninagro correspondiente a julio mostró cuatro actividades en verde, seis en amarillo y nueve en rojo. Cítricos dulces y forestación fueron las cadenas que retrocedieron de amarillo a rojo, principalmente por la combinación de bajos precios, costos elevados y menor demanda.
El escenario de las economías regionales argentinas continúa mostrando fuertes contrastes. Según el último Semáforo de Economías Regionales de Coninagro, correspondiente a julio de 2026, nueve actividades se encuentran en rojo, seis permanecen en amarillo y apenas cuatro lograron ubicarse en verde.
Respecto de la medición anterior, dos cadenas pasaron de amarillo a rojo: cítricos dulces y forestación, como consecuencia, principalmente, del deterioro de sus márgenes y de una relación desfavorable entre precios y costos.
El relevamiento de Coninagro analiza tres componentes para determinar la situación de cada actividad: negocio, producción y mercado. El primero contempla la evolución de precios y costos, tanto mensual como interanual; el segundo considera variables como superficie, stock y producción; mientras que el tercero evalúa el comportamiento de las exportaciones, importaciones y consumo interno.
Nueve actividades en rojo
En la zona más crítica del semáforo se mantienen yerba mate, arroz, vino y mosto, hortalizas, algodón, leche y mandioca. A estas cadenas se incorporaron en julio forestales y cítricos dulces.
En la mayoría de los sectores que permanecen en rojo, el principal deterioro se concentra en el componente de negocio. Los precios percibidos por los productores se mantuvieron prácticamente estancados o crecieron por debajo de la inflación, mientras los costos operativos continuaron aumentando.
Esta combinación provocó una pérdida de los márgenes en términos reales y genera un escenario de mayor presión sobre las decisiones productivas.
El informe advierte que la persistencia de la brecha entre precios y costos no solo impacta sobre la rentabilidad actual, sino que también puede trasladarse al resto de los indicadores de las cadenas.
En materia de precios, las causas son diferentes según la actividad. En algunos casos, el principal problema está relacionado con una contracción de la demanda, derivada de cambios en los hábitos de consumo, menor poder adquisitivo o dificultades en otros eslabones de las cadenas.
En otros sectores, las presiones provienen de la oferta, ya sea por una mayor disponibilidad de productos que genera sobreoferta o por estructuras de costos crecientes que reducen los márgenes de los productores.
Bovinos, ovinos, granos y miel, en verde
En el extremo opuesto se encuentran bovinos, ovinos, granos y miel, las cuatro actividades que lograron mantenerse en verde.
Según Coninagro, estos sectores presentan como principal fortaleza un componente de negocio favorable, con precios que evolucionaron por encima de la inflación y permitieron mejorar los precios relativos y los márgenes.
A este comportamiento se suma un desempeño favorable de los mercados y, en términos generales, una dinámica productiva que acompañó la evolución de la actividad.
En estas cadenas, la fortaleza de la demanda aparece como uno de los principales factores detrás de la mejora de los precios y de la valorización de las producciones.
Seis cadenas permanecen en amarillo
En una situación intermedia se encuentran tabaco, peras y manzanas, aves, porcinos, papa y maní.
Estas actividades muestran un escenario más heterogéneo, con precios que todavía no consiguen recomponer completamente su poder de compra frente a la inflación, costos elevados y una demanda que presenta escaso dinamismo.
Si bien el relevamiento no identifica un deterioro generalizado de sus indicadores, tampoco aparecen condiciones suficientes para consolidar una recuperación sostenida de los márgenes y de la actividad.
Forestación: precios casi estancados y mayor competencia importada
El ingreso de la actividad forestal al grupo de cadenas en rojo responde fundamentalmente al deterioro de su componente de negocio. De acuerdo con el informe, los precios acumularon apenas un 4% de aumento interanual, una evolución insuficiente frente al incremento de los costos.
A esto se suma una contracción de la demanda interna, vinculada principalmente con el menor nivel de actividad de la construcción y de la obra pública.
El sector también enfrenta una mayor competencia de productos provenientes del exterior. En este sentido, las importaciones crecieron 13% interanual, profundizando la presión sobre el mercado interno.
Cítricos dulces: fuerte caída del consumo y las exportaciones
En cítricos dulces, el deterioro también se concentró en el componente de negocio, aunque en este caso el factor determinante fue principalmente la menor demanda.
El consumo interno registró una caída del 10% interanual, mientras que las exportaciones retrocedieron 34%.
Al mismo tiempo, los precios mostraron una suba interanual del 17%, una evolución que quedó por debajo de la inflación y que, por lo tanto, no permitió recomponer el poder adquisitivo de los productores.
En el plano productivo, la actividad se mantiene prácticamente estancada, con una producción cercana a 1,6 millones de toneladas y unas 80.000 hectáreas.
El panorama trazado por Coninagro refleja así una realidad dispar para las economías regionales: mientras algunas cadenas consiguen mejorar sus precios relativos y aprovechar una demanda firme, otras continúan enfrentando una combinación de costos elevados, precios rezagados y mercados debilitados, que mantiene bajo presión la rentabilidad de los productores.