
El trigo atraviesa una etapa de rápida evolución en las principales regiones productivas del país, impulsado por las temperaturas registradas durante las últimas dos semanas. Sin embargo, la falta de lluvias y de horas de frío encendió una señal de alerta sobre el potencial de rendimiento en algunas zonas del norte agrícola.
De acuerdo con el informe semanal de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BdeC), más del 10% del área triguera avanzó hacia las etapas de encañazón y espigazón, como consecuencia del incremento de las temperaturas.
El escenario genera preocupación especialmente en los lotes que presentan un mayor grado de desarrollo. Allí, la ausencia de precipitaciones, combinada con una limitada acumulación de horas de frío y bajos niveles de radiación, comienza a generar interrogantes respecto de los rindes que finalmente podrá alcanzar el cultivo.
La situación es diferente hacia el centro y sur del área agrícola, donde los lotes mantienen, en términos generales, una condición Normal a Excelente. No obstante, durante esta semana se registraron daños puntuales provocados por tormentas de granizo.
Alerta también por enfermedades
En materia sanitaria, el relevamiento de la BdeC detectó focos de mancha amarilla y roya en distintos lotes trigueros.
Por el momento, los casos identificados son controlados de manera puntual, aunque el avance del cultivo y las condiciones ambientales mantienen bajo seguimiento la evolución sanitaria de las plantas.
El panorama del trigo combina así un rápido avance fenológico con una creciente incertidumbre productiva en determinadas regiones, especialmente allí donde la falta de agua comienza a condicionar el desarrollo del cultivo.