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De Cara a La Campaña 2026/27, Una Herramienta Permite Estimar El Impacto De El Niño


Científicos del CONICET y el INTA desarrollaron AgroENSO, una plataforma web interactiva, gratuita y de acceso libre que permite analizar cómo respondieron seis cultivos extensivos a las distintas fases del fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) en las diferentes regiones productivas de la Argentina.

El sistema combina registros meteorológicos con estadísticas oficiales de rendimiento de maíz, soja de primera, soja de segunda, trigo, cebada y girasol, y ofrece información desagregada por departamentos y zonas agrícolas.

El proyecto fue liderado por el investigador del CONICET Juan Pablo Monzón, junto con los especialistas del INTA Fernando Aramburu Merlos y Jorge Luis Mercau. Según explicó Monzón, el objetivo es visualizar los rendimientos reales informados anualmente por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, pero corregidos por la tendencia tecnológica, para identificar con mayor precisión el efecto de las distintas fases de ENOS.

La herramienta adquiere particular importancia de cara a la campaña 2026/27, en un escenario en el que las condiciones del Pacífico ecuatorial son compatibles con una fase cálida. El Servicio Meteorológico Nacional estima una probabilidad cercana al 100% de continuidad durante el trimestre agosto-septiembre-octubre, mientras que las proyecciones de la NOAA anticipan un fortalecimiento del fenómeno hacia los últimos meses del año.

Diferencias según la región

Los registros históricos muestran que la influencia de ENOS se manifestó con mayor claridad en maíz y soja, mientras que trigo, cebada y girasol no presentaron una respuesta significativa a escala nacional. Sin embargo, detrás de esos promedios existen importantes diferencias entre provincias y departamentos.

En maíz, el 33% de los departamentos agrícolas mostró una señal relevante. Entre Ríos fue la provincia con mayor sensibilidad, con un desvío promedio positivo del 17,1% durante las fases cálidas. En algunos departamentos, el efecto fue aún mayor: alcanzó el 24% en Villaguay y el 28% en Tala.

La respuesta, sin embargo, no fue uniforme. En sectores del sudeste bonaerense, el NOA y el NEA no se encontró una relación significativa entre el fenómeno y los rendimientos.

Además del promedio de rendimiento, los investigadores recomiendan considerar la frecuencia de campañas favorables, ya que este indicador puede resultar especialmente útil para la gestión del riesgo. De los 12 ciclos analizados bajo condiciones de El Niño, el rendimiento nacional del maíz superó su promedio en 10 oportunidades, mientras que la soja de primera lo hizo en 11.

El escenario cambia de manera significativa durante La Niña. En los 14 períodos registrados bajo esta fase, el rendimiento del maíz argentino solamente superó el promedio general en dos campañas.

Del dato regional a la decisión en el lote

AgroENSO permite consultar el comportamiento histórico de los cultivos en cada departamento y, de esta manera, estimar con mayor precisión la posible incidencia de El Niño sobre una determinada zona productiva.

La herramienta es importante para conocer cuál puede ser el impacto de El Niño en cada uno de los departamentos o regiones de Argentina”, señaló Monzón.

Los resultados muestran que los cultivos estivales tienden a presentar mejores rendimientos durante los episodios cálidos y resultados desfavorables durante las fases frías, aunque la magnitud de esa respuesta depende fuertemente de la ubicación geográfica.

Para hacer comparables las distintas campañas, la plataforma elimina el efecto de la tendencia tecnológica y de manejo. Así, permite distinguir entre la mejora productiva registrada a lo largo de los años y las variaciones asociadas específicamente con las condiciones climáticas.

El clima no alcanza para explicar todo

Los investigadores remarcan que los datos de ENOS deben interpretarse junto con la información disponible a escala de lote. El agua útil al momento de la siembra, el tipo de suelo, la presencia y dinámica de napas y la posición del establecimiento dentro del paisaje pueden modificar sustancialmente la respuesta esperada.

En ese sentido, los autores advierten que “mirar el cielo sin medir el suelo es media herramienta”.

La información histórica puede servir, por ejemplo, para revisar las fechas y proporciones de siembra de maíz, anticipar decisiones logísticas en sectores bajos con riesgo de anegamiento o, en determinados ambientes, determinar que la influencia de ENOS es poco significativa.

El uso de AgroENSO se debe complementar, por supuesto, con otras tomas de información que debe realizar el productor a campo, como el tipo de suelo o el contenido de agua, pero nos permite contar con una nueva herramienta para cuantificar el efecto del fenómeno de El Niño a nivel lote”, concluyó Monzón.

De esta manera, la plataforma no busca reemplazar el diagnóstico agronómico, sino sumar evidencia histórica y territorial para mejorar la planificación de la campaña y ajustar las expectativas productivas frente a un escenario climático determinado.

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