Cuando hablamos de cojeras, lesiones podales, recorte funcional o dermatitis digital, normalmente pensamos en las vacas en lactación.
Esto es lógico, ya que son los animales que están produciendo leche y en los que las consecuencias económicas de una cojera se hacen más evidentes de forma inmediata. Una vaca coja come menos, descansa peor, produce menos leche, empeora sus índices reproductivos y, además, ve comprometido su bienestar.
No obstante, debemos recordar que una parte importante de los problemas que observamos en las vacas adultas puede empezar mucho antes de que estos animales entren por primera vez en la sala de ordeño.
La novilla que llega al parto con unas pezuñas mal conformadas, con lesiones activas de dermatitis digital o con sobrecrecimientos importantes no empieza su primera lactación en igualdad de condiciones que una novilla que llega al parto con una buena salud podal. En pocas palabras, la salud podal de la vaca adulta empieza durante la recría.
En este artículo vamos a centrarnos en cuatro aspectos fundamentales para conseguir una buena salud podal en las novillas: las instalaciones, la alimentación, la prevención de lesiones infecciosas, especialmente la dermatitis digital, y el recorte funcional con modelaje profundo de la zona axial antes del parto.
La recría: una fase clave para prevenir problemas futuros
Las novillas son los animales que van a formar el futuro productivo de la ganadería. Cada novilla que llega al parto representa una inversión importante en alimentación, instalaciones, genética, sanidad y manejo.
Por este motivo, no tiene demasiado sentido cuidar al máximo la recría desde el punto de vista reproductivo o nutricional y olvidarnos de sus pezuñas hasta que el animal presenta una cojera evidente.
La primera lactación es un periodo de gran exigencia para la novilla. En pocas semanas, el animal cambia de lote, cambia de jerarquía, empieza a producir leche, aumenta sus necesidades nutricionales y se adapta a una rutina completamente nueva.
Además, el periparto es un momento de estrés fisiológico importante. Si a todos estos factores se suma una lesión podal o una mala conformación de las pezuñas, el riesgo de que esa primera lactación se vea comprometida aumenta de forma considerable.
Uno de los errores más frecuentes es pensar que las novillas, por ser animales jóvenes, no tienen problemas podales. Es cierto que la prevalencia de algunas lesiones puede ser menor que en vacas multíparas, pero esto no significa que la recría esté libre de riesgo.
Por lo tanto, la recría debe incluirse dentro del programa de salud podal de la ganadería, ya que una buena salud podal del rebaño empieza en las etapas iniciales.
Instalaciones de recría: no todo lo que sirve para una vaca adulta sirve para una novilla
Las instalaciones son uno de los factores que más condicionan la salud podal de los animales. El tipo de suelo, la humedad, la limpieza, la densidad, la zona de descanso, la altura de la cornadiza, el diseño de los pasillos y la forma en la que los animales se desplazan por el corral influyen directamente sobre el desgaste, el crecimiento y la conformación de las pezuñas.
Tradicionalmente, en muchas ganaderías, las instalaciones de recría se han diseñado con la idea de que aquello que es bueno para una vaca adulta también es bueno para una novilla. Sin embargo, esto no siempre es así.
Las necesidades de una ternera destetada, de una novilla en crecimiento o de una novilla preñada próxima al parto no son las mismas que las de una vaca adulta en producción.
Un primer punto importante es el suelo. Los suelos excesivamente abrasivos pueden favorecer un desgaste excesivo de la suela, especialmente en animales jóvenes con pezuñas que todavía están en desarrollo.
En cambio, los suelos muy lisos o resbaladizos aumentan el riesgo de caídas, traumatismos y sobrecargas anormales. Lo ideal es disponer de suelos que ofrezcan una buena tracción, que permitan un desplazamiento seguro y que no provoquen un desgaste excesivo del casco.
También es fundamental controlar la humedad. La presencia continua de purín o camas húmedas, en el caso de que la recría se aloje en sistemas de cama caliente o cama fría, reblandece la piel de la zona de los talones y del espacio interdigital.
Esto favorece la aparición de pequeñas heridas e irritaciones que actúan como puerta de entrada para bacterias implicadas en lesiones infecciosas, como la dermatitis digital o el flemón interdigital.
La zona de descanso es otro punto clave. Las novillas necesitan descansar correctamente. Si las camas son incómodas, están mal dimensionadas, hay demasiada competencia o el animal no puede tumbarse con facilidad, aumentará el tiempo que permanece de pie.
La densidad de animales debe vigilarse especialmente. La sobrepoblación favorece la competencia por el comedero, aumenta el tiempo de espera, empeora la limpieza de los suelos y reduce el tiempo de descanso. Todo ello tiene un efecto directo e indirecto sobre la salud podal.
Dentro de las instalaciones también merece una mención especial el diseño del comedero y la cornadiza. Estos elementos deben estar adaptados al tamaño de los animales.
Si el comedero obliga a la novilla a adoptar posturas forzadas, a ejercer una tracción excesiva o a apoyar de forma anormal sus extremidades, se pueden generar fuerzas anómalas sobre las pezuñas.
En animales jóvenes, estas fuerzas repetidas en el tiempo pueden influir en la conformación de la pezuña y favorecer la aparición de deformaciones.
En los últimos años se ha hablado mucho de la pezuña en tirabuzón inversa en novillas. Esta lesión se observa cada vez con más frecuencia en animales jóvenes y parece tener una relación importante con el ambiente en el que se crían las terneras y novillas.
Aunque puede existir un componente genético, el diseño deficiente de los corrales de recría, los suelos, la zona de descanso y el diseño de la cornadiza afectan a la presión que reciben y soportan las pezuñas y pueden favorecer que esta alteración se exprese con mayor intensidad.
Por este motivo, revisar las instalaciones de recría desde el punto de vista podal no es una pérdida de tiempo. Es una inversión preventiva.
