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La humedad cambia el escenario: crece la presión de enfermedades sobre trigo y cebada


Los cultivos de fina mantienen una buena condición general en el área de influencia de la Bolsa de Cereales de Bahía Blanca, aunque el exceso de humedad comienza a generar preocupación por la aparición de enfermedades foliares. 

En el sudoeste bonaerense ya comenzaron las aplicaciones de fungicidas. En La Pampa también se detectó una elevada presencia de manchas y se iniciaron los primeros controles.

El trigo ingresó en la etapa de macollaje en buena parte del área de influencia de la Bolsa de Cereales de Bahía Blanca (BCP), mientras los cultivos de fina mantienen, en términos generales, una evolución favorable pese al retraso que tuvo la implantación.

El escenario productivo continúa siendo alentador, aunque el elevado nivel de humedad registrado durante la campaña comienza a modificar el panorama sanitario. La aparición de mancha en red en cebada y mancha amarilla en trigo ya requiere seguimiento, principalmente en sectores del sudoeste bonaerense.

En esa región, los lotes presentan buen estado y continúan las tareas de fertilización, pero los productores ya comenzaron a realizar tratamientos fungicidas para contener el avance de las enfermedades. Si persisten las condiciones de humedad que favorecen el desarrollo de los patógenos, no se descarta la necesidad de realizar una segunda aplicación.

La Pampa: buen estado, pero con presión sanitaria

En La Pampa, los cultivos de fina presentan un estado general muy bueno, aunque la superficie implantada se redujo respecto de la campaña anterior, con una disminución particularmente marcada en trigo.

El principal foco de atención está puesto en la sanidad. En los lotes se observa una elevada presencia de manchas foliares, incluso por encima de la incidencia registrada de roya. Ante este escenario, comenzaron los primeros controles con fungicidas.

En paralelo, avanzan las aplicaciones de herbicidas para el control de malezas, una tarea que acompaña el desarrollo de los cultivos durante esta etapa.

La cosecha de maíz avanza, aunque la humedad condiciona las labores

Mientras la fina transita una etapa clave de desarrollo, la cosecha de maíz continúa avanzando en el área de influencia de la BCP, aunque con diferencias importantes entre las distintas zonas productivas.

En el norte, las labores se retomaron a mediados de agosto y comenzaron con niveles de humedad de entre 15% y 16%. Durante la última semana, los lotes empezaron a presentar valores más cercanos al 14,5%-15%, lo que permitió acelerar el ritmo de trilla.

El avance de cosecha ronda actualmente el 80%, y las expectativas apuntan a completar la mayor parte de las tareas durante los próximos días, siempre que el clima acompañe.

Los rendimientos se ubican 4% por encima de la media histórica, con promedios que oscilan entre 6.500 y 9.000 kilos por hectárea.

En el centro-oeste, en tanto, la cosecha alcanza aproximadamente el 60% del área. Las tareas avanzan de manera generalizada, aunque algunos lotes ingresan a trilla con humedades superiores a los valores comerciales.

En esos casos, las cooperativas reciben el grano aplicando descuentos por merma, aunque sin incorporar costos adicionales de secado.

La situación es diferente en el centro-este, donde la cosecha recién comenzó de manera incipiente. Las últimas precipitaciones interrumpieron las labores y dificultaron la generalización de la trilla.

Los lotes que están ingresando a cosecha presentan humedades elevadas, de entre 17% y 19%, especialmente en sectores cercanos a la costa, lo que mantiene condicionado el avance.

Finalmente, en el sur, las labores se retomaron durante la última semana y el avance alcanza aproximadamente el 25% del maíz tardío que permanecía pendiente de cosecha.

Los lotes presentan, en general, humedades de entre 15% y 16%. En algunos casos, los productores decidieron avanzar con la trilla aun con esos valores para liberar los lotes y comenzar las tareas de barbecho.

Una campaña que combina buenas perspectivas y desafíos sanitarios

El panorama regional muestra así dos situaciones simultáneas: por un lado, buenas condiciones productivas para los cultivos de fina y rendimientos de maíz que superan los promedios históricos; por otro, un escenario de humedad que obliga a mantener una vigilancia permanente sobre las enfermedades fúngicas y condiciona el ritmo de cosecha en algunas zonas.

La evolución del clima durante las próximas semanas será determinante tanto para definir la necesidad de nuevas aplicaciones fungicidas como para permitir que avance sin mayores interrupciones la cosecha de los lotes de maíz que todavía permanecen en pie.

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