La recolección alcanzó el 73,7% del área apta, pero la humedad mantiene frenadas las labores en buena parte del país. Los rindes sostienen la expectativa de una producción de 64 millones de toneladas.
La cosecha argentina de maíz con destino a grano comercial avanza, pero lo hace a un ritmo considerablemente menor al esperado. La persistencia de condiciones de elevada humedad en amplias regiones productivas continúa dificultando el ingreso de las máquinas a los lotes y mantiene a la campaña con un marcado retraso respecto de años anteriores.
Según el último relevamiento de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, las labores cubrieron el 73,7% del área apta, con un rendimiento promedio de 79,1 quintales por hectárea.
El dato que enciende la alerta no está en los rindes, que se mantienen dentro de las expectativas, sino en la velocidad de recolección. El avance se encuentra 15,6 puntos porcentuales por debajo del registrado a igual fecha de la campaña 2024/25 y 11,5 puntos por debajo del promedio de las últimas diez campañas.
La explicación está, principalmente, en el clima. La elevada humedad ambiente demora el secado natural de los granos, mientras que los suelos con escasa capacidad de piso limitan el ingreso de las cosechadoras. Frente a estas condiciones, muchos productores deben postergar las tareas para evitar daños sobre los lotes y mayores costos de operación.
El escenario combina así dos realidades contrapuestas. Por un lado, los rendimientos relevados permiten mantener la expectativa de una producción nacional de 64 millones de toneladas. Por otro, la imposibilidad de avanzar con normalidad sobre los lotes genera una creciente demora en la concreción de la cosecha.
La decisión de esperar mejores condiciones no es menor: ingresar con los suelos demasiado húmedos puede provocar compactación, deterioro de la estructura del suelo, pérdidas de calidad y mayores costos operativos.
Por ahora, el potencial productivo del maíz argentino se mantiene firme. El problema es que una buena cosecha en los lotes todavía debe transformarse en una cosecha efectivamente levantada.
Si la humedad persiste, el retraso podría continuar ampliándose durante las próximas semanas y demorar el ingreso del cereal al circuito comercial, aun cuando los rindes permitan sostener una de las principales expectativas productivas de la campaña.