
El sector opera con apenas el 45,3% de su capacidad instalada y ya perdió más de 28.000 puestos de trabajo desde diciembre de 2023. Fabricantes y comerciantes advierten por la caída del consumo, el aumento de los costos y la competencia de productos importados.
La industria textil argentina atraviesa un nuevo período de fuerte contracción. De acuerdo con el último informe de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), la actividad acumuló una caída del 22,6% durante los primeros siete meses de 2026, en comparación con el mismo período del año pasado.
El retroceso se produce en un contexto de menor demanda interna y dificultades para sostener los niveles de producción. Actualmente, las fábricas textiles utilizan apenas el 45,3% de su capacidad instalada, frente al 58,2% registrado por el conjunto de la industria manufacturera.
Fuerte impacto sobre el empleo
La caída de la producción también repercute directamente sobre el mercado laboral. Según los datos de FITA citados en el informe, la cadena de textil, confección, cuero y calzado perdió 28.322 puestos de trabajo desde diciembre de 2023.
En junio de 2026, el sector registraba 92.531 empleos formales, unos 16.536 menos que un año atrás. La reducción de la actividad estuvo acompañada además por cierres de establecimientos y una menor inversión en maquinaria.
Menor consumo y presión de las importaciones
Los fabricantes señalan que uno de los principales problemas es la combinación entre la caída de las ventas internas y la competencia de productos provenientes del exterior.
Las plataformas de comercio electrónico internacionales, entre ellas Temu y Shein, aparecen mencionadas por empresarios del sector como un factor que profundizó la presión sobre los productores locales, especialmente por la diferencia de precios.
El fabricante y comerciante Camilo Alan manifestó a Noticias Argentinas que las pequeñas y medianas empresas textiles y de calzado atraviesan una situación marcada por la recesión y la caída de las ventas. Según relató, en su caso particular la comercialización se redujo considerablemente y varios colegas debieron cerrar sus negocios.
La producción trabaja con márgenes cada vez más reducidos
El escenario también está condicionado por el incremento de los costos operativos. Los empresarios sostienen que trasladar completamente esos aumentos a los precios finales podría profundizar todavía más la caída del consumo.
Los datos sectoriales muestran, además, que la inversión en maquinaria textil disminuyó. Entre enero y agosto de 2026, las importaciones de maquinaria para el sector alcanzaron los 78 millones de dólares, un 31,2% menos que en igual período de 2025.
Al mismo tiempo, las importaciones de hilados, tejidos y confecciones sumaron durante esos ocho meses unas 120.000 toneladas por 335 millones de dólares, con descensos interanuales tanto en volumen como en valor. Sin embargo, dentro de las compras externas se registró un aumento de las importaciones de productos terminados, particularmente prendas y confecciones.
Un sector que continúa en niveles bajos
La situación de la industria textil se enmarca en un escenario de debilidad de la actividad manufacturera argentina. En julio, la utilización de la capacidad instalada del conjunto de la industria fue del 58,2%, según el INDEC, mientras que el sector textil permaneció muy por debajo de ese nivel.
Desde el sector advierten que la combinación de menor producción, pérdida de puestos de trabajo, capacidad ociosa, caída de la inversión y dificultades para recuperar el consumo mantiene a la actividad en uno de sus niveles más bajos de los últimos años.
La evolución de los próximos meses será clave para determinar si las empresas textiles pueden recuperar parte de su actividad o si la contracción continuará profundizándose hacia el cierre de 2026