
La Provincia pasó de contar con 15 frigoríficos especializados en 2019 a 29 establecimientos habilitados en 2025. El crecimiento de la infraestructura busca facilitar la comercialización, reducir distancias para los productores y generar mejores condiciones para el mercado interno y las exportaciones.
La cadena de carne ovina de la provincia de Buenos Aires incorporó una mayor capacidad de faena durante los últimos años, en un proceso que apunta a acompañar el desarrollo de una actividad con fuerte presencia territorial y potencial para ampliar su participación en los mercados.
De acuerdo con los datos presentados recientemente en la Mesa Ovina Provincial, Buenos Aires pasó de contar con 15 frigoríficos especializados en 2019 a 29 establecimientos habilitados en 2025. El crecimiento de la infraestructura constituye uno de los cambios relevantes para una cadena que busca transformar una mayor disponibilidad de animales en más carne comercializada.
La provincia cuenta actualmente con 1.542.772 cabezas ovinas y 20.326 unidades productivas, y concentra la mayor cantidad de establecimientos productores de ovinos del país.
Más infraestructura para los productores
El aumento de la cantidad de frigoríficos tiene un impacto directo sobre la logística de la actividad. La disponibilidad de más plantas de faena permite acercar los establecimientos industriales a las zonas de producción, reducir los kilómetros que deben recorrer los animales y generar nuevas alternativas para la comercialización.
Esta situación resulta particularmente relevante para una cadena en la que la falta de infraestructura de faena fue históricamente señalada como una de las dificultades para ampliar la producción y el consumo de carne ovina.
Contar con una mayor red de establecimientos habilitados también abre posibilidades para avanzar en el agregado de valor, mejorar las condiciones de comercialización y fortalecer el abastecimiento del mercado interno.
Para los productores, disponer de alternativas más cercanas puede contribuir además a reducir costos logísticos y facilitar la incorporación de la producción al circuito comercial formal.
Una cadena con potencial exportador
El desarrollo de la infraestructura bonaerense se produce en un contexto de crecimiento de las exportaciones argentinas de carne ovina.
Durante el primer semestre de 2026, Argentina exportó 4,67 millones de kilos de carne ovina, lo que representó un incremento del 34% respecto del mismo período de 2025. En ese mismo período, el ingreso de divisas aumentó un 46%, mientras que el valor promedio por tonelada registró una mejora interanual del 10%.
Actualmente, la carne ovina argentina tiene 44 destinos internacionales abiertos. La Unión Europea continúa siendo el principal mercado, mientras que los países de Medio Oriente vienen incrementando sus compras.
El escenario plantea oportunidades para una actividad que, además de abastecer el consumo interno, puede incrementar su participación en el comercio exterior a partir de una mayor disponibilidad de animales, infraestructura y productos con valor agregado.
El desafío de integrar más productores
El crecimiento de la capacidad de faena aparece así como una herramienta para fortalecer el conjunto de la cadena. Más frigoríficos permiten generar alternativas comerciales, acercar la industria a las zonas productivas y mejorar las condiciones para que un mayor número de establecimientos pueda participar del circuito formal.
En ese sentido, el desarrollo de la cadena ovina no depende solamente de aumentar la cantidad de animales, sino también de contar con infraestructura suficiente para faenar, procesar, comercializar y colocar la producción tanto en el mercado interno como en el exterior.
Durante la reunión de la Mesa Ovina Provincial, el ministro de Desarrollo Agrario bonaerense, Javier Rodríguez, destacó el papel de la actividad en las economías locales y regionales.
“Para nosotros, la cadena ovina es una cadena muy importante, que implica mucho desarrollo local, movimiento de productores y movimiento regional. Por eso la valoramos, la consideramos y la ponemos siempre en un lugar importante”, sostuvo.
Con 29 frigoríficos habilitados, más de 1,5 millones de cabezas y más de 20 mil unidades productivas, Buenos Aires busca consolidar una estructura que permita transformar el potencial de su producción ovina en mayor actividad industrial, comercial y exportadora.