
La siembra comenzó en Santa Fe y también se adelantó en la Región Núcleo. La expectativa de un El Niño fuerte a muy fuerte impulsa a algunos productores a anticipar las labores y aumentar la inversión tecnológica.
La campaña de maíz 2026/27 ya está en marcha. La Bolsa de Cereales de Buenos Aires informó un avance nacional del 1,5% sobre las 8,4 millones de hectáreas proyectadas, con las primeras labores concentradas principalmente en el Centro-Norte de Santa Fe, donde ya se implantó el 13% del área prevista.
En paralelo, la cosecha de maíz de la campaña 2025/26 alcanzó el 92,5% del área apta, con un rendimiento promedio de 77,8 quintales por hectárea. Con los resultados relevados hasta el momento, la Bolsa de Cereales mantiene su estimación de producción nacional en 64 millones de toneladas.
Una siembra que se adelantó por el clima
El relevamiento de la Bolsa de Comercio de Rosario también detectó el inicio de la siembra en la Región Núcleo, en lo que constituye el comienzo más temprano de, al menos, los últimos cinco ciclos.
En zonas como Carlos Pellegrini, los técnicos señalaron que nunca habían observado lotes implantados tan temprano. Habitualmente, las labores comienzan después del 10 o 15 de septiembre, cuando los suelos alcanzan temperaturas adecuadas para favorecer una emergencia uniforme.
La expectativa de un El Niño fuerte a muy fuerte, sumada a la posibilidad de temperaturas elevadas durante enero, llevó a algunos productores a adelantar la fecha de siembra.
El cambio de estrategia también comienza a reflejarse en la tecnología aplicada. La expectativa de una campaña con buena disponibilidad de agua favorece una mayor inversión en fertilización, especialmente en nitrógeno.
Según los técnicos de la BCR, se espera una mayor presencia de planteos de alta y muy alta tecnología, con dosis de entre 120 y 140 unidades de nitrógeno en algunas zonas.
De todos modos, la estrategia no está exenta de riesgos: ante un escenario de lluvias abundantes, los productores también deberán contemplar la posibilidad de lavado de nitrógeno, que podría afectar la eficiencia de la fertilización.