
Las importaciones de carne vacuna de China crecieron con fuerza durante el primer semestre de 2026 y ya superan ampliamente el ritmo previsto por el esquema de cupos establecido por el propio gobierno asiático para este año.
El escenario genera incertidumbre sobre el comportamiento de las compras en la segunda mitad del año y mantiene en alerta a los principales países proveedores.
De acuerdo con datos de la Administración General de Aduanas de China, entre enero y junio el país importó 1,53 millones de toneladas de carne vacuna, un volumen que representa un incremento del 17,5% respecto del mismo período de 2025.
Según el último informe de ROSGAN, este ritmo de compras no solo supera ampliamente el registrado el año pasado, sino que también se ubica por encima del nivel compatible con el límite de importaciones fijado por las autoridades chinas mediante el sistema de cupos por salvaguardia.
Para 2026, China autorizó un cupo total de importación de 2,69 millones de toneladas para todos los orígenes, un volumen que resulta aproximadamente un 4% inferior a las 2,80 millones de toneladas importadas durante 2025. Sin embargo, el crecimiento registrado en el primer semestre pone en evidencia un desfasaje entre el ritmo de compras y el límite anual establecido.
De mantenerse esta tendencia, el mercado enfrenta dos posibles escenarios para la segunda mitad del año: una fuerte desaceleración de las importaciones o el agotamiento anticipado del cupo global.
Brasil y Australia lideran la ejecución
Tras un inicio de año muy dinámico, las compras chinas comenzaron a moderarse entre marzo y mayo. No obstante, en junio se observó un nuevo impulso, con importaciones por 246.000 toneladas, un 19% superiores a las registradas en mayo.
Entre los principales abastecedores, Brasil y Australia son los países que presentan el mayor grado de ejecución de sus cuotas.
Australia, que dispone de un cupo anual de 205.000 toneladas, ya completó la totalidad de su asignación para 2026.
Brasil, en tanto, cuenta con una cuota de 1.106.000 toneladas y al cierre del primer semestre ya había exportado 872.214 toneladas. Este nivel de utilización llevó a las autoridades chinas a emitir una alerta oficial tras alcanzarse el 80% del cupo asignado.
Argentina mantiene un comportamiento más equilibrado. Con una cuota anual de 511.000 toneladas, exportó durante el primer semestre 239.500 toneladas, un volumen 12% superior al registrado en igual período del año pasado y en línea con el ritmo previsto para su asignación.
Por el contrario, Uruguay, Nueva Zelanda y Estados Unidos muestran un nivel de utilización inferior al esperado. En el caso estadounidense, las exportaciones hacia China fueron prácticamente nulas durante el año.
Los precios comienzan a reaccionar
El avance de las importaciones y la posibilidad de una oferta más restringida comenzaron a reflejarse en los valores internacionales.
Los precios promedio pagados por la carne vacuna importada iniciaron el año con aumentos cercanos al 10% interanual, pero fueron acelerándose hasta cerrar el primer semestre con subas superiores al 30% respecto del mismo período de 2025.
En el caso de Argentina, los valores FOB registraron mejoras de entre 200 y 300 dólares por tonelada en las últimas semanas.
Negociaciones para evitar interrupciones
Más allá de la comunicación oficial sobre el grado de ejecución del cupo brasileño, el mercado considera altamente probable que Brasil ya tenga comprometido comercialmente el volumen restante.
Teniendo en cuenta que el tránsito marítimo hacia China demanda alrededor de 45 días, una parte importante de los embarques realizados durante julio podría arribar cuando el cupo ya se encuentre agotado.
Frente a este escenario, volvieron a tomar fuerza las negociaciones entre Brasil y el gobierno chino para habilitar depósitos aduaneros que permitan almacenar la mercadería y diferir su ingreso formal hasta la apertura de nuevos cupos. Australia también estaría evaluando esta alternativa.
En paralelo, trascendieron conversaciones entre Brasil y otros proveedores, especialmente Uruguay, para un eventual intercambio de cuotas. Entre las opciones analizadas figura un canje cercano a las 100.000 toneladas de cuota para el mercado chino a cambio de una cuota brasileña, de menor volumen, dentro del acuerdo comercial con la Unión Europea.
El desenlace de estas negociaciones podría redefinir la dinámica del comercio internacional de carne vacuna. Un eventual intercambio de cuotas entre países proveedores sentaría un precedente de relevancia y marcaría el inicio de un nuevo esquema comercial en un mercado cada vez más regulado por cupos y mecanismos arancelarios.