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La Forestación y La Ganadería, Un Modelo De Producción Que Apuesta a Crecer En Conjunto


El desarrollo de los sistemas silvopastoriles fue uno de los temas centrales de una jornada organizada por el Consejo Foresto Industrial Argentino (Confiar), junto con la Mesa Argentina de Carbono, en el marco de la Exposición Rural de Palermo. 

Durante el encuentro se destacó que la forestación y la ganadería no deben considerarse actividades en competencia, sino complementarias, capaces de aumentar la productividad, diversificar los ingresos y aportar importantes beneficios ambientales.

Ignacio Méndez Cunill, integrante de la Comisión de Forestación y Bosques Nativos de la Sociedad Rural Argentina y productor forestal de Corrientes desde hace más de dos décadas, explicó que los avances en genética forestal y las nuevas técnicas de manejo permitieron consolidar sistemas en los que árboles, pasturas y ganado conviven en una misma superficie.

"El objetivo es crear una sinergia, que ambas actividades produzcan más juntas que por separado", afirmó.

Méndez Cunill recordó que el modelo forestal tradicional se basaba en plantaciones de alta densidad destinadas principalmente a la producción de madera y celulosa. Sin embargo, la incorporación de clones forestales y la reducción de la densidad de plantación permiten hoy generar espacios para el desarrollo de pasturas sin resignar la actividad ganadera.

"Corrientes tiene muchísimo potencial para forestar, pero es una provincia ganadera. El productor quiere seguir siendo ganadero. Entonces hay que pensar sistemas que permitan crecer a ambas actividades", sostuvo.

Beneficios productivos y económicos

El especialista explicó que los sistemas silvopastoriles optimizan el uso del suelo, diversifican las fuentes de ingresos y aportan mayor estabilidad económica a los establecimientos rurales. Mientras la ganadería genera ingresos de manera anual, la forestación representa una inversión de largo plazo.

Además, destacó que los árboles proporcionan sombra durante el verano, mejorando el bienestar animal, y favorecen una mejor disponibilidad de forraje durante el invierno, lo que permite incrementar la carga ganadera.

"La ganadería es la caja chica y el árbol es la caja de ahorro", resumió.

Si bien reconoció que este sistema produce alrededor de un 30% menos de volumen de madera que una plantación forestal convencional, explicó que la calidad de la producción es superior, ya que se obtienen trozas de mayor diámetro y mejor valor comercial, compensando parte de esa diferencia sin perder la producción pecuaria.

Un modelo con beneficios ambientales

Durante su exposición también remarcó el aporte ambiental de este esquema productivo. Según explicó, la integración entre forestación y ganadería incrementa la captura de carbono, mejora la materia orgánica del suelo y abre oportunidades para desarrollar carne con atributos ambientales diferenciados.

En ese sentido, señaló que Corrientes presenta un balance positivo entre las emisiones generadas por su rodeo bovino y el carbono capturado por las aproximadamente 500.000 hectáreas forestadas de la provincia, posicionándola como un ejemplo de producción integrada y sostenible.

Finalmente, Méndez Cunill destacó que el crecimiento del sector está acompañado por la incorporación de nuevas tecnologías, como plantas clonales, maquinaria de alta capacidad y drones para el monitoreo de cultivos, herramientas que permiten mejorar la eficiencia y la calidad de las plantaciones.

"La única manera de desarrollar una industria forestal fuerte es producir madera de calidad, y eso, en Corrientes, va de la mano del productor ganadero", concluyó.

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