
Alfonso Cebral, gerente de la Unidad Ganadera de VILLANUEVA, afirmó que el desafío de la ganadería argentina ya no pasa únicamente por identificar electrónicamente a los animales, sino por transformar esa información en una herramienta de gestión que integre datos productivos, sanitarios y reproductivos en tiempo real.
En el marco de la charla "Más allá de la caravana electrónica: tecnología integrada para una ganadería más eficiente", Cebral, junto a Ewen Wardman, referente internacional de iLivestock, destacó que la incorporación obligatoria de caravanas electrónicas representa una oportunidad para optimizar la toma de decisiones en los establecimientos ganaderos.
"La propuesta es hablar de lo que viene después de la caravana y de la carga de datos en SIGSA", señaló Cebral.
De identificar animales a gestionar información
El especialista explicó que la verdadera ventaja de la identificación electrónica consiste en vincular la caravana con balanzas inteligentes, aplicaciones móviles y plataformas de gestión que permitan construir el historial completo de cada bovino.
De esta manera, cuando un animal ingresa a la manga para ser pesado, el productor puede acceder desde un teléfono celular a información como su peso actual, antecedentes sanitarios, genealogía, fecha de nacimiento, tipo de servicio reproductivo y evolución registrada en pesajes anteriores.
"La información que aporta el sistema va mucho más allá del peso. Permite conocer el historial sanitario, quiénes son sus padres, cuándo nació y cómo evolucionó durante toda su vida productiva", explicó.
Con estos datos disponibles en tiempo real, el sistema también puede indicar automáticamente a qué corral debe dirigirse cada animal según su peso, estado sanitario, rendimiento productivo o destino comercial.
Mejorar la eficiencia del rodeo
Para Cebral, la ganadería es "un negocio de poblaciones", donde el análisis individual permite identificar cuáles son los animales que convierten mejor los recursos en producción.
En ese sentido, sostuvo que existen variables que el productor sí puede controlar, como:
- Los kilos de carne producidos por hectárea y por año.
- El costo de producción por kilo.
- La tasa de extracción del rodeo.
- La eficiencia reproductiva.
"Lo que no podemos controlar es el precio del kilo de carne, pero sí podemos controlar cuántos kilos producimos y cuánto cuesta producirlos", remarcó.
La información individual también permite reducir la variabilidad del rodeo, seleccionar los animales con mejor desempeño y detectar tempranamente aquellos que presentan bajos rendimientos.
En el caso de las hembras, el sistema facilita segmentarlas según la fecha de preñez, el tipo de servicio reproductivo, su condición corporal y los resultados obtenidos en diferentes ciclos productivos.
Un ecosistema tecnológico integrado
VILLANUEVA desarrolla esta propuesta junto a iLivestock, empresa tecnológica con presencia internacional desde 2015, mediante una plataforma compatible con distintos modelos de balanzas y equipos ya existentes en los establecimientos.
Esta integración evita que los productores deban reemplazar toda su infraestructura tecnológica y permite incorporar nuevas herramientas de manera gradual.
"La idea es simplificar el trabajo, no hacerlo más complejo. Cada productor puede incorporar las herramientas que necesite en cada etapa", indicó Cebral.
Información en tiempo real para decidir mejor
Uno de los principales beneficios del sistema es que toda la información generada durante el trabajo de manga puede consultarse simultáneamente desde distintos dispositivos.
Tanto quien opera la balanza como el encargado de realizar los apartes, e incluso un responsable ubicado fuera del establecimiento, pueden acceder en tiempo real a los datos de cada animal.
Esto reduce errores de carga, elimina la dependencia de anotaciones manuales y permite acelerar tareas como los pesajes, tratamientos sanitarios, clasificación de animales y selección de lotes.
Para Alfonso Cebral, el verdadero potencial de la caravana electrónica no reside únicamente en identificar animales, sino en convertir esa identificación en información útil para tomar mejores decisiones productivas.
El desafío para la ganadería argentina será aprovechar esta nueva etapa tecnológica para producir más kilos de carne, reducir costos y mejorar la eficiencia de cada rodeo mediante el uso inteligente de los datos.