
Los drones aplicadores continúan consolidándose como una herramienta de creciente importancia en el sector agropecuario, gracias a su capacidad para realizar tareas de manera precisa y operar en situaciones donde la maquinaria terrestre encuentra limitaciones.
Mientras los drones destinados al monitoreo ya forman parte de las herramientas habituales en el campo, cada vez más productores incorporan equipos orientados a aplicaciones localizadas y otras labores agronómicas, impulsados por una mayor oferta de modelos adaptados a diferentes escalas productivas.
Esta tecnología será una de las protagonistas de la propuesta que el INTA presentará en la 138.ª Exposición de Ganadería, Agricultura e Industria Internacional. En el espacio institucional del organismo, ubicado dentro del stand de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, los visitantes podrán conocer un dron aplicador y descubrir su potencial para diversas aplicaciones en los sistemas productivos.
Carlos Navarro, especialista del INTA Marcos Juárez, destacó que entre las principales ventajas de estos equipos se encuentran "la precisión en las aplicaciones, la posibilidad de trabajar con dosis variables y la capacidad de intervenir de manera localizada sobre sectores específicos del lote".
Además, subrayó que representan una alternativa muy valiosa cuando las condiciones del terreno impiden el ingreso de maquinaria convencional. "Otra ventaja importante es la posibilidad de trabajar cuando las condiciones del suelo dificultan el ingreso de maquinaria terrestre, evitando daños sobre el cultivo y reduciendo problemas de compactación", explicó.
La utilización de mapas de prescripción o la delimitación directa desde el control remoto permiten aplicar productos únicamente en las áreas que lo requieren, como manchones de malezas, cabeceras o sectores específicos del lote. De esta manera, se optimiza el uso de insumos, se reducen costos y se minimiza el impacto ambiental.
El potencial de los drones aplicadores va mucho más allá de los tratamientos fitosanitarios. También pueden utilizarse para la siembra de cultivos de servicio antes de la cosecha del cultivo antecesor o para implantar pasturas en terrenos con pendientes pronunciadas o de difícil acceso.
Su incorporación también crece en las economías regionales y en los sistemas frutales, donde facilitan aplicaciones sobre las copas de los árboles y en áreas donde otras maquinarias presentan dificultades para operar.
Capacitación y trabajo en red
Navarro remarcó que la incorporación de esta tecnología requiere capacitación, planificación y una adecuada evaluación de cada sistema productivo.
"Se trata de una herramienta complementaria dentro de un manejo integral del sistema", afirmó.
En este sentido, el INTA Marcos Juárez brinda asesoramiento técnico y trabaja con equipos como el Agras T50 para aplicaciones específicas y el Mavic 3 Multiespectral para el relevamiento y seguimiento de cultivos.
Además, mediante la Red de Drones, el INTA articula el trabajo de especialistas de distintas regiones del país para evaluar, validar y transferir conocimientos sobre estas tecnologías. El objetivo es generar información que permita mejorar la seguridad y la eficiencia de las aplicaciones, promoviendo un uso más racional de los insumos y contribuyendo a sistemas productivos cada vez más eficientes y sustentables.