
Las exportaciones argentinas de aceites vegetales atraviesan un año histórico, impulsadas por una fuerte demanda internacional y una oferta local abundante. Al mismo tiempo, los conflictos geopolíticos vuelven a generar incertidumbre sobre el comercio mundial de trigo, mientras que el mercado interno muestra un renovado dinamismo en las ventas de maíz.
Récord para los aceites vegetales
Las exportaciones de aceites vegetales superarían las 4,7 millones de toneladas durante 2026, incluyendo las proyecciones para julio, marcando un nuevo récord para Argentina. El aceite de soja acumularía 3,6 millones de toneladas, el tercer mejor inicio de año de la historia, mientras que el aceite de girasol alcanzaría un máximo histórico con 1,2 millones de toneladas embarcadas.
El desempeño responde a una combinación de abundante producción local y una demanda internacional fortalecida por la menor oferta proveniente de la región del Mar Negro. Ucrania registró su peor cosecha de girasol en una década y Rusia redujo su nivel de procesamiento, lo que favoreció las exportaciones argentinas.
Los precios también acompañaron esta tendencia. El aceite de girasol promedió US$ 1.290 por tonelada durante el año y alcanzó esta semana US$ 1.330, su valor más alto de 2026. En tanto, el aceite de soja promedió US$ 1.160 por tonelada, llegando a US$ 1.170 en los últimos días.
Sin embargo, el complejo sojero presenta un contraste: mientras crecen las ventas de aceite, las exportaciones de harina de soja se ubican en los niveles más bajos desde 2018, excluyendo el año de la sequía de 2023. Además, todavía permanecen sin comercializar 24,8 millones de toneladas de soja, el mayor volumen disponible sin contrato registrado para esta época del año.
El Mar Negro podría modificar el escenario
Las perspectivas para la próxima campaña indican que la producción de girasol en Rusia y Ucrania aumentaría cerca de un 18%, alcanzando 33,7 millones de toneladas. De concretarse esta recuperación, el mercado internacional dispondría de una oferta mucho mayor durante 2026/27, lo que podría moderar los elevados precios actuales.
No obstante, el comportamiento de las cotizaciones seguirá condicionado por la demanda destinada a biocombustibles y por la evolución de los conflictos geopolíticos, tanto en Medio Oriente como en la región del Mar Negro.
Preocupación por el suministro mundial de trigo
La escalada militar entre Rusia y Ucrania volvió a generar preocupación en el mercado internacional del trigo. Tras diversos ataques en el Mar de Azov, Rusia restringió el tránsito de embarcaciones por el estrecho de Kerch, una vía estratégica por donde circula aproximadamente una cuarta parte de sus exportaciones de granos.
Las demoras logísticas impulsaron una fuerte reacción de los mercados. El trigo en Chicago cerró la semana en US$ 248 por tonelada, con una suba superior al 11% desde el recrudecimiento del conflicto y un incremento interanual del 34%.
En Argentina, el trigo cotiza alrededor de US$ 195 por tonelada, aunque, medido en pesos constantes, su valor continúa por debajo del registrado al comienzo del año debido a la inflación acumulada.
Actualmente, se comercializó el 67% de la cosecha 2025/26, porcentaje inferior al promedio histórico, quedando cerca de 8 millones de toneladas aún sin vender, un volumen superior al consumo interno anual promedio del país.
El maíz recupera protagonismo
Durante las últimas semanas también se observó un cambio en la dinámica comercial del maíz. Las fijaciones de precio del cereal superaron por primera vez desde mayo a las de la soja, impulsadas por una mejora relativa en los valores y por mayores necesidades de comercialización.
En el mercado internacional, el maíz alcanzó US$ 184 por tonelada en Chicago, favorecido por la incertidumbre geopolítica en Medio Oriente. Sin embargo, las buenas condiciones de los cultivos estadounidenses, con 67% del maíz y 65% de la soja en estado bueno a excelente, limitaron nuevas subas.
En el plano local, la cosecha de maíz 2025/26 fue estimada en 71,5 millones de toneladas, aunque el avance de recolección continúa retrasado por la elevada humedad, alcanzando apenas el 75%, el registro más bajo de las últimas cinco campañas. Además, solo se comercializó el 46% de la producción, lo que deja un importante volumen disponible para abastecer las exportaciones durante el segundo semestre del año.