
La ganadería argentina cerró la cuarta semana de junio con un escenario marcado por la firmeza de la invernada, la estabilidad del mercado de hacienda para faena y una creciente selectividad de los compradores, que premiaron con mejores precios a los lotes de mayor calidad. Al mismo tiempo, el aumento del precio del maíz comenzó a deteriorar la ecuación económica del engorde a corral.
Según el último informe de AZ Group, la demanda continuó activa en el mercado de invernada, aunque sin una mejora generalizada. Los mayores incrementos se registraron en categorías específicas de terneros y terneras, mientras que otras permanecieron estables o incluso mostraron leves retrocesos.
Entre los machos, los terneros de 130 a 160 kilos lideraron las subas con un incremento semanal del 2,1%, alcanzando un promedio de $6.681 por kilo. También mejoraron los valores de los terneros de 200 a 230 kilos (+1,6%) y de 230 a 260 kilos (+1,4%). En cambio, los novillitos más pesados registraron bajas, destacándose la caída del 1,8% en la categoría de 260 a 300 kilos.
En las hembras, las terneras de 150 a 170 kilos fueron las que más se valorizaron, con un aumento del 4%, mientras que las de 190 a 210 kilos subieron 1,6%. Las vaquillonas de mayor peso, en tanto, evidenciaron ajustes negativos.
Los vientres consolidan la apuesta a la cría
Uno de los datos más relevantes de la semana fue la continuidad de la recuperación en el mercado de vientres. Las vacas nuevas preñadas alcanzaron un promedio de $2.501.639 por cabeza, mientras que las vaquillonas preñadas llegaron a $2.435.095, con una destacada suba semanal del 21%.
Este comportamiento refleja que muchos productores continúan apostando a la recomposición del rodeo mediante la retención e incorporación de hembras, priorizando la producción futura de terneros por encima de las fluctuaciones de corto plazo.
Cañuelas mostró un mercado equilibrado
En el Mercado Agroganadero de Cañuelas ingresaron 18.746 animales, un volumen 5% inferior al de la semana anterior. Sin embargo, la menor oferta no alcanzó para impulsar una recuperación general de los precios.
El valor promedio fue de $3.458 por kilo vivo, con una baja semanal del 1,2%. Los novillos promediaron $4.099, retrocediendo 2,6%, mientras que los novillitos cotizaron $4.589, con una leve caída del 0,4%.
Las categorías destinadas a exportación también registraron bajas moderadas, mientras que algunos lotes livianos para consumo interno consiguieron mejoras puntuales gracias a una demanda focalizada en hacienda bien terminada.
El maíz comienza a ajustar los márgenes del feedlot
Otro aspecto destacado del informe fue el deterioro de la relación entre el precio del maíz y el valor del novillo.
Actualmente se necesitan 63,8 kilos de novillo para comprar una tonelada de maíz, un 4,5% más que la semana anterior. Esto representa una pérdida de poder de compra para los establecimientos de engorde, ya que el cereal constituye el principal insumo energético de los sistemas intensivos.
Aunque esta relación aún permanece por debajo de los promedios históricos —el mejor registro del año fue en marzo, con apenas 54,6 kilos de novillo por tonelada de maíz—, la evolución del cereal comienza a comprimir los márgenes del feedlot.
Un mercado cada vez más selectivo
El cierre de junio dejó en evidencia que la calidad volvió a ser el principal factor de diferenciación en el mercado ganadero. La invernada mantiene una demanda firme para los mejores lotes, los vientres continúan mostrando una clara señal de inversión de largo plazo y el encarecimiento del maíz empieza a generar mayor cautela entre los sistemas de terminación.
En este contexto, la selectividad de los compradores se consolida como el elemento que define los precios, privilegiando la hacienda bien presentada y con mejores perspectivas productivas.