
El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) oficializó, mediante la Resolución 200/2026, un nuevo marco normativo que redefine las condiciones para la habilitación de tambos que proveen leche destinada a exportación hacia la Unión Europea.
Esta actualización reemplaza disposiciones anteriores con el objetivo de modernizar el sistema, reducir cargas administrativas y fortalecer la competitividad del sector lácteo argentino en mercados internacionales altamente exigentes.
Unificación y digitalización de procesos
Uno de los ejes centrales de la resolución es la integración de la información a través del Sistema Integrado de Gestión de la Lechería Argentina (SIGLeA). Esto permite:
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Evitar la duplicación de datos entre organismos y registros.
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Mejorar la trazabilidad desde el tambo hasta el producto final exportado.
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Facilitar auditorías y controles tanto nacionales como internacionales.
Esta digitalización no solo agiliza trámites, sino que también brinda mayor transparencia y confiabilidad al sistema, algo clave para cumplir con los estándares europeos.
Simplificación administrativa
La normativa elimina instancias burocráticas que anteriormente ralentizaban la inscripción de establecimientos. Entre los principales beneficios:
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Registro más ágil para nuevos tambos exportadores.
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Menor carga documental para mantener la habilitación.
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Procesos más claros y centralizados.
Esto abre la posibilidad de que más productores se integren al circuito exportador, ampliando la base de oferta de leche certificada.
Exigencias sanitarias reforzadas
A pesar de la simplificación administrativa, la resolución mantiene —e incluso refuerza en términos de control— los estándares sanitarios:
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Obligatoriedad de controles periódicos de enfermedades como brucelosis y tuberculosis.
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Cumplimiento estricto de límites máximos de residuos (antibióticos, pesticidas, etc.).
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Monitoreo continuo de contaminantes.
Estos requisitos son fundamentales para garantizar la inocuidad del producto y sostener el acceso al exigente mercado europeo.
Bienestar animal y calidad productiva
El bienestar animal y las condiciones higiénico-sanitarias siguen siendo pilares del sistema:
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Protocolos estrictos de ordeñe.
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Correcto enfriamiento y almacenamiento de la leche.
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Condiciones adecuadas de manejo del rodeo.
Estos factores inciden directamente en la calidad final de la leche y en su aceptación en mercados premium.
Seguimiento y mantenimiento de la habilitación
La habilitación no es un trámite único, sino un proceso continuo. Los tambos deberán:
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Mantener actualizados sus registros sanitarios.
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Cumplir con inspecciones periódicas.
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Estar bajo supervisión de las oficinas locales del Senasa.
El incumplimiento puede derivar en la pérdida de la aptitud exportadora, lo que refuerza la importancia del cumplimiento sostenido.
Impacto en la industria láctea
Para las usinas lácteas y exportadores, esta actualización representa una mejora estratégica:
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Mayor disponibilidad de tambos habilitados.
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Incremento del volumen de materia prima certificada.
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Mayor capacidad para cumplir contratos internacionales.
En conjunto, la medida fortalece la posición de Argentina como proveedor confiable de productos lácteos de alta calidad, alineado con los estándares internacionales más exigentes.
En síntesis, la Resolución 200/2026 combina simplificación administrativa con rigor sanitario, apuntando a un sistema más eficiente, transparente y competitivo para toda la cadena láctea.