
El mercado de ganados en la Argentina atraviesa actualmente una etapa de elevada complejidad técnica, caracterizada por una fuerte tensión entre los precios de reposición y los valores del animal terminado.
De acuerdo con el último informe elaborado por la consultora AZ Group, la firmeza que viene mostrando el segmento de la invernada empieza a encontrar límites dentro de su propia estructura de precios, generando una presión creciente sobre los márgenes de los sistemas productivos, especialmente en los establecimientos que dependen de la compra de terneros para su engorde.
Invernada y cría: precios firmes pero con señales de meseta
En el segmento de la invernada, los valores continúan ubicándose en niveles elevados en términos históricos. Sin embargo, los analistas comienzan a detectar una marcada segmentación entre categorías, lo que da lugar a la formación de “mesetas” en determinados rangos de peso. Esto significa que, si bien los precios se mantienen firmes, la capacidad de seguir subiendo se encuentra cada vez más limitada por las condiciones del mercado.
Dentro de este contexto, el ternero liviano sigue siendo la categoría más demandada. La preferencia por animales de menor peso se explica principalmente por dos factores estructurales:
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Oferta restringida, producto de ciclos ganaderos y decisiones productivas previas.
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Necesidad de reposición de los feedlots, que buscan asegurarse animales para completar sus ciclos de engorde de cara al segundo semestre del año.
Los datos de la última semana muestran con claridad esta dinámica. El ternero de hasta 160 kg registró un valor promedio de $7.661 por kilo, alcanzando máximos cercanos a $8.200/kg en operaciones puntuales. En tanto, la categoría de 170 kg experimentó un incremento semanal del 3%, con un precio promedio de $7.043/kg.
Estos valores reflejan un mercado con fuerte competencia por la hacienda liviana, pero también evidencian que la relación entre el costo de reposición y el valor final del novillo comienza a estrecharse, reduciendo los márgenes potenciales para el engorde.
Mercado de Cañuelas: el límite que impone el consumo
La situación del mercado se observa con claridad en la operatoria del Mercado Agroganadero de Cañuelas, principal referencia de precios para la hacienda de consumo en el país.
Allí, la dinámica actual combina dos factores aparentemente contradictorios:
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Una oferta relativamente limitada de animales, que tiende a sostener los precios.
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Un consumo interno debilitado, con menor capacidad de absorción debido a la pérdida de poder adquisitivo de los consumidores.
Este escenario genera lo que los especialistas describen como una “paradoja de mercado”: los precios se mantienen firmes por la escasez relativa de hacienda, pero al mismo tiempo la demanda se vuelve cada vez más selectiva, estableciendo un límite claro a las subas.
La situación se refleja particularmente en la categoría de novillos pesados (más de 460 kg), que registraron un precio promedio de $4.514/kg, lo que implicó una caída del 2% respecto a la semana anterior. Este retroceso sugiere que el mercado comienza a encontrar resistencias en el tramo final de la cadena, donde el consumo doméstico define gran parte del valor.
Por su parte, las categorías más livianas —hasta aproximadamente 390 kg— muestran un comportamiento algo más estable, aunque también registran leves correcciones a la baja si se comparan con los valores observados a comienzos del mes.
La relación insumo-producto: el maíz juega a favor del feedlot
Uno de los factores que actualmente brinda cierto alivio a los sistemas de engorde intensivo es la relación entre el precio del maíz y el valor del novillo terminado. Este indicador es clave para medir la competitividad del feedlot, ya que el grano constituye uno de los principales componentes del costo de alimentación.
En el escenario actual:
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Precio promedio del novillo: alrededor de $4.500/kg
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Precio del maíz: cerca de $260.000 por tonelada
Con estos valores, la relación se ubica en aproximadamente 58 kilos de novillo por tonelada de maíz, un nivel considerado favorable dentro de los parámetros históricos del negocio.
Traducido a términos prácticos, la venta de un novillo terminado de 430 kg permite adquirir casi 8 toneladas de maíz, lo que otorga a los sistemas intensivos una buena capacidad de compra de insumos para sostener sus planteos productivos.
Esta relación relativamente conveniente explica por qué, pese a las tensiones del mercado, muchos establecimientos continúan apostando al engorde a corral.
El verdadero problema: la reposición
Sin embargo, el alivio que aporta el costo del grano no alcanza para compensar el principal desafío que enfrenta hoy la actividad: el elevado costo de reposición de la invernada.
La diferencia entre:
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un ternero muy caro, impulsado por la escasez y la demanda de feedlots, y
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un novillo terminado con valores más estables o incluso en retroceso
genera un estrechamiento significativo de los márgenes del negocio.
En otras palabras, los productores deben pagar precios cada vez más altos por los terneros, mientras que el mercado del animal terminado no siempre convalida subas equivalentes. Este desfasaje se vuelve particularmente crítico en contextos de consumo interno débil, donde el precio de la carne encuentra rápidamente un límite en el mostrador.
Un mercado en equilibrio frágil
En síntesis, el mercado ganadero argentino atraviesa un momento de equilibrio delicado. Por un lado, la oferta restringida de terneros sostiene los valores de la invernada y mantiene activo el negocio de la cría. Por otro, el consumo interno limitado y la estabilidad del novillo terminado comienzan a poner un freno a las expectativas de nuevas subas.
Mientras el maíz siga ofreciendo una relación favorable para el feedlot, el sistema intensivo continuará funcionando como un sostén importante para la demanda de terneros. No obstante, si la brecha entre reposición y venta final continúa ampliándose, el sector podría enfrentar un escenario de mayor cautela en las compras, con impacto directo sobre la dinámica de precios en los próximos meses.