
La Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BdeC) informó que, tras una semana prácticamente sin precipitaciones en el sur del área agrícola, la cosecha de trigo avanzó de manera sostenida y se encuentra en su tramo final.
A nivel nacional, ya se recolectó el 98,5 % del total sembrado, estimado en unas 6,7 millones de hectáreas, lo que confirma el buen ritmo de los trabajos de trilla durante los últimos días.
El progreso estuvo impulsado principalmente por las condiciones climáticas favorables, que permitieron el ingreso fluido de las máquinas a los lotes del sur bonaerense y de otras regiones tardías. En estas zonas, los rindes continúan mostrando una marcada heterogeneidad, con resultados que oscilan entre los 25 y los 60 quintales por hectárea, dependiendo del manejo agronómico, el perfil hídrico de los suelos y el impacto diferencial de eventos climáticos ocurridos a lo largo del ciclo del cultivo. Esta dispersión de resultados refleja la diversidad productiva entre regiones, pero aun así logró sostener un promedio nacional que se ubica actualmente en 43,4 qq/Ha.
Desde la entidad señalaron que el área remanente por cosechar se concentra en zonas que tienen un peso significativo sobre el volumen final de producción. Por este motivo, tal como se indicó en informes anteriores, el resultado definitivo de la campaña dependerá en gran medida de los rindes que se obtengan en estos últimos lotes. En particular, los altos rendimientos observados en algunos campos del sur podrían modificar levemente el número final, ya sea consolidando o incluso superando las proyecciones actuales.
En este contexto, la última estimación de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires mantiene la producción total de trigo argentino en un récord histórico de 27,8 millones de toneladas. Este volumen no solo representa una recuperación y expansión significativa respecto de campañas previas afectadas por la sequía, sino que también posiciona al trigo como uno de los cultivos clave de la actual campaña gruesa y fina, con impacto directo en el abastecimiento interno, las exportaciones y el ingreso de divisas.
De concretarse estos valores al cierre definitivo de la cosecha, el sector triguero argentino cerraría una campaña destacada, respaldada por una combinación de superficie sembrada estable, mejoras tecnológicas y condiciones climáticas más favorables que en ciclos anteriores, aunque todavía con desafíos asociados a la variabilidad regional y a la evolución de los mercados.