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Exportaciones Soja Durante El 2025.


Entre mayo y noviembre de 2025 se registró un volumen de exportaciones de aceite de soja de 3,8 millones de toneladas, lo que constituye el segundo mayor registro histórico para ese período. 

Este dato no solo refleja un dinamismo inusual del complejo sojero, sino que también confirma la fuerte tracción que tuvieron los derivados industriales en un contexto internacional marcado por expectativas comerciales y luego por cierta desilusión en el mercado.

En el plano internacional, el foco estuvo puesto en la relación comercial entre Estados Unidos y China. Tras la reunión del 30 de octubre entre Xi Jinping y Donald Trump, la Casa Blanca anunció que China se comprometería a comprar 12 millones de toneladas de soja de la campaña 2025/26 antes de fin de año, además de 25 millones de toneladas anuales durante los siguientes tres años. Ese anuncio generó un fuerte optimismo inicial entre los operadores, que rápidamente se reflejó en los precios y en las expectativas de demanda.

Sin embargo, con el correr de las semanas ese entusiasmo comenzó a diluirse. De acuerdo con los flash sales del USDA, hasta el momento solo se comprometieron 6,5 millones de toneladas de soja con destino a China, un volumen sensiblemente inferior al esperado en función de los anuncios oficiales. A esto se sumó la decisión de extender el plazo para cumplir con la meta de las 12 millones de toneladas hasta fines de febrero de 2026, lo que introdujo mayor incertidumbre y reforzó la cautela en el mercado. Según destacó el flash de noticias editado por CREA, esta desaceleración en el ritmo de ventas es uno de los factores centrales detrás del cambio de humor de los operadores.

Como consecuencia de este menor dinamismo comercial, el precio de la soja para la posición enero se ubica actualmente en torno a 386 dólares por tonelada, lo que implica una caída del 9% respecto del máximo alcanzado en noviembre, cuando llegó a 425 dólares por tonelada. Aquel pico coincidió con el momento de mayor optimismo respecto del acuerdo bilateral, mientras que los valores actuales reflejan un mercado más prudente, atento a la concreción efectiva de los compromisos anunciados.

El caso argentino

En este contexto internacional más ambiguo, Argentina muestra un desempeño exportador particularmente destacado. En lo que va del ciclo comercial 2024/25, las exportaciones de poroto de soja alcanzan 11,4 millones de toneladas, el mayor volumen de la última década. Este dato marca un quiebre significativo respecto de años anteriores, en los que la Argentina había priorizado la industrialización interna frente a la exportación de grano sin procesar.

El mes de noviembre de 2025 fue especialmente relevante: se embarcaron 2,18 millones de toneladas de poroto, un récord histórico para ese mes y un volumen 55% superior al máximo previo registrado en 2019. Este comportamiento rompe de manera contundente con la estacionalidad tradicional de los embarques de soja, que suele concentrarse en otros momentos del año.

El principal motor de este fenómeno es la demanda china, que explica nada menos que el 93% de los envíos de poroto argentino. Este nivel de concentración evidencia tanto la oportunidad comercial que representa China como la dependencia creciente de un único destino, un factor que también introduce riesgos ante eventuales cambios en la política comercial o en las condiciones de compra del gigante asiático.

Fuerte protagonismo de los derivados industriales

Más allá del récord en poroto, uno de los aspectos más sobresalientes de la campaña es el intenso ritmo de exportaciones de los subproductos industriales. Entre mayo y noviembre se exportaron 3,8 millones de toneladas de aceite de soja, consolidando el segundo mayor volumen histórico para ese período y ubicándose 21% por encima del promedio de los últimos diez años. Este dato confirma la elevada utilización de la capacidad industrial y la competitividad del sector aceitero argentino en el mercado internacional.

En paralelo, los embarques de harina de soja alcanzaron 17,8 millones de toneladas en el mismo lapso, lo que representa un volumen 13% superior al promedio de la última década. Dado que la harina es el principal producto de exportación del complejo sojero argentino, este desempeño refuerza la importancia estratégica del país como proveedor global de proteínas vegetales.

Balance y perspectivas

En síntesis, el mercado sojero atraviesa una etapa de contrastes. A nivel global, el entusiasmo inicial por los anuncios comerciales entre Estados Unidos y China dio paso a una mayor prudencia, reflejada en un ritmo de ventas más lento y en precios que corrigieron a la baja. En cambio, Argentina exhibe un desempeño exportador excepcional, tanto en poroto como en derivados, rompiendo patrones históricos y aprovechando una demanda externa firme, especialmente desde China.

De cara a los próximos meses, la evolución de los precios y del comercio internacional dependerá en gran medida de si China efectivamente concreta los volúmenes comprometidos y de cómo se reacomoden los flujos comerciales entre los principales actores del mercado. Mientras tanto, el complejo sojero argentino se posiciona como uno de los grandes protagonistas de la campaña, con niveles de exportación que no se veían desde hace años y un rol clave en el abastecimiento mundial.

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