
Desde el Inta Manfredi se destaca el autoconsumo de silaje de sorgo como una tecnología estratégica para aumentar la productividad en sistemas ganaderos intensivos, especialmente en un contexto de elevados costos de mecanización, logística y mano de obra.
Esta alternativa permite mejorar la eficiencia en el suministro de alimento, reducir inversiones y sostener buenos resultados productivos y económicos.
En los planteos de ganadería intensiva, el silaje de sorgo en autoconsumo aparece como una técnica que facilita el acceso directo de los animales al alimento, eliminando gran parte de los costos asociados al uso de mixers, tractores, tolvas y al traslado diario del forraje.
Frente al encarecimiento del combustible y del mantenimiento de la maquinaria, esta modalidad se consolida como una opción especialmente atractiva para pequeños y medianos productores, aunque también resulta aplicable a escalas mayores.
Durante una Jornada a Campo organizada por el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (Ipcva), el ingeniero agrónomo Rubén Giménez, del Inta Manfredi, explicó que tanto el silaje de sorgo como el de maíz son herramientas clave para incrementar la productividad y la rentabilidad de los sistemas ganaderos. Sin embargo, advirtió que la forma tradicional de utilización —basada en la extracción y distribución mecanizada— implica altos costos de infraestructura, equipamiento y mano de obra calificada, lo que en muchos casos limita la adopción de estas tecnologías.
“El autoconsumo permite reducir significativamente esos costos, porque no requiere grandes inversiones en maquinaria ni genera gastos elevados de mantenimiento, reparaciones o combustible. Además, disminuye la necesidad de personal especializado”, señaló Giménez. A esto se suma una mayor simplicidad operativa y una menor dependencia de factores externos, como la disponibilidad de equipos o las condiciones climáticas para la distribución diaria del alimento.
Según el especialista, la clave para el éxito del autoconsumo de silaje radica en un correcto diseño de las estructuras de contención y en un manejo eficiente que permita un acceso constante pero controlado al forraje. Un mal diseño o un manejo inadecuado puede generar pérdidas importantes por desperdicio, deterioro del silaje o consumos desbalanceados entre los animales.
En este sentido, Giménez comentó que en Inta Manfredi desarrollaron un sistema de rejas metálicas desmontables que facilitan el acceso simultáneo de los animales al silaje, maximizando la eficiencia de consumo y reduciendo las pérdidas. Estas rejas se colocan en la boca de los silos bolsa de 9 y 10 pies de diámetro, mientras que los laterales se protegen con boyeros eléctricos para evitar roturas y accesos no deseados.
Con este diseño, es posible alimentar entre 80 y 100 animales por cada extremo del silo bolsa, considerando novillitos de alrededor de 250 kilos de peso vivo. Este dato resulta clave para planificar la cantidad de bolsas necesarias y la rotación de los animales, asegurando una provisión adecuada de alimento a lo largo del tiempo.
El técnico también subrayó la importancia de elegir cuidadosamente la ubicación de los silos bolsa dentro del establecimiento. “Una ubicación estratégica asegura que el silaje mantenga su calidad y que los animales reciban una dieta equilibrada, que puede complementarse con pastoreo directo o con suplementos proteicos, según el objetivo productivo”, explicó.
Para garantizar el libre acceso al silaje y promover un consumo regular, Giménez propuso que los animales permanezcan la mayor parte del día en una ensenada construida alrededor del silo. Allí debe existir una estructura de contención y un sistema de avance que permita regular la disponibilidad diaria de forraje, evitando tanto el sobreconsumo como el desperdicio.
Los resultados de las evaluaciones realizadas por el Inta demostraron que el autoconsumo de silaje, cuando está bien gestionado, no solo es técnicamente viable, sino que puede competir en términos de ganancias diarias de peso con los sistemas mecanizados tradicionales. Todo esto se logra con un costo notablemente menor, lo que mejora el margen económico del sistema y reduce el riesgo financiero.
Finalmente, Giménez destacó una serie de recomendaciones clave para la correcta ubicación de los silos bolsa:
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Elegir los lugares más altos del establecimiento, sobre suelos firmes y con una leve pendiente que facilite el escurrimiento del agua y evite su acumulación alrededor del silo.
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Seleccionar áreas abiertas, que permitan una circulación fluida tanto de la maquinaria como de los animales, y alejadas de cortinas forestales para prevenir daños por caída de árboles o ramas.
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Priorizar el uso de silos bolsa de acceso frontal por sobre los de acceso lateral o los silos puente, ya que en estos últimos las pérdidas por oxigenación del alimento pueden ser importantes. En cambio, en los silos de acceso frontal la superficie de silaje expuesta es menor y se remueve rápidamente, lo que reduce las pérdidas y asegura un alimento de mejor calidad.
“El autoconsumo de silajes es una herramienta tecnológica que permite obtener excelentes resultados físicos y económicos, siempre y cuando se maneje de manera adecuada y se respeten los principios básicos de diseño y manejo”, concluyó el especialista del Inta Manfredi.