
El informe sobre la Estructura de la Producción Primaria elaborado por el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA) vuelve a poner en evidencia un proceso que se viene profundizando desde hace más de una década:
la concentración de la producción de leche en un número cada vez menor de tambos, pero de mayor escala, eficiencia y nivel tecnológico. Con datos consolidados a diciembre de 2025, el documento ofrece una radiografía precisa de cómo está cambiando el eslabón primario de la lechería argentina.
Más producción por tambo, menos tambos en actividad
Uno de los indicadores centrales del informe es la evolución del tambo promedio bajo el Sistema de Gestión de la Lechería Argentina (SIGLeA). Entre 2016 y 2025, la producción diaria por unidad productiva creció a una tasa anual del 4,5%, un dato significativo si se considera el contexto de alta volatilidad económica, presión de costos y eventos climáticos adversos que atravesó el sector en ese período.
Este aumento del promedio no se explica únicamente por mejoras tecnológicas. El OCLA remarca que el fenómeno combina varios factores:
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Avances en genética, con vacas de mayor potencial productivo.
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Mejoras en manejo nutricional y sanitario, incluyendo dietas más ajustadas y sistemas de monitoreo.
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Incorporación de tecnología (ordeñe automatizado, gestión de datos, control reproductivo).
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Salida del sistema de tambos pequeños y medianos, que eleva el promedio de producción de los establecimientos que permanecen activos.
En otras palabras, no solo hay tambos más eficientes, sino también menos unidades productivas, lo que genera una estructura más concentrada.
Estratificación productiva: una brecha cada vez mayor
La segmentación de los tambos por escala de producción muestra con claridad esta transformación estructural:
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Tambos pequeños (menos de 2.000 litros diarios):
Representan el 47% del total de establecimientos, casi la mitad de los tambos del país, pero aportan apenas el 12,6% de la producción nacional de leche. Este estrato es el más vulnerable frente a variaciones de precios, aumentos de costos y eventos climáticos, y concentra la mayor parte de las salidas del sistema. -
Tambos medianos:
Siguen siendo un componente relevante del entramado productivo, pero enfrentan el desafío de escalar o especializarse para no perder competitividad. -
Tambos grandes (más de 10.000 litros diarios):
Son el segmento líder en términos productivos. Aunque representan una proporción menor del total de establecimientos, ya concentran más de la mitad de la leche producida en Argentina, confirmando un proceso de concentración que se consolida año tras año. Estos sistemas suelen contar con mayor respaldo financiero, acceso a tecnología, planificación a largo plazo y una relación más directa con la industria.
Precios, calidad y señales del mercado
El informe también analiza las condiciones comerciales con las que cerró el año 2025:
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Precio SIGLeA:
En diciembre, el precio promedio pagado al productor fue de $476,60 por litro, con una suba mensual del 0,2% y un incremento interanual del 8%. Si bien el aumento resulta moderado en términos nominales, el OCLA señala que sigue siendo clave analizarlo en relación con la inflación y los costos de producción. -
Calidad composicional:
Uno de los datos más positivos del informe es la mejora en los sólidos útiles (grasa y proteína). En 2025, la cantidad de sólidos producidos creció un 11,7% interanual, reflejando un enfoque cada vez mayor en la calidad de la leche. Este aspecto es estratégico, ya que actualmente la calidad composicional incide en el 57,6% del precio final que recibe el productor, reforzando la importancia de sistemas más intensivos y bien gestionados.
Distribución geográfica y realidades regionales
Desde el punto de vista territorial, Buenos Aires y Córdoba continúan liderando la producción láctea nacional, tanto en volumen como en cantidad de establecimientos. Sin embargo, el informe destaca que la evolución del tambo promedio por provincia es heterogénea.
Algunas cuencas lograron sostener o incluso aumentar su producción, pese a las dificultades climáticas y al fuerte aumento de costos que caracterizó al primer semestre del año. Otras regiones, en cambio, mostraron retrocesos más marcados, especialmente donde predomina el estrato de tambos pequeños.
Un cambio estructural con desafíos pendientes
El cierre del informe deja en claro que la lechería argentina avanza hacia un modelo de mayor escala, mayor eficiencia y mayor concentración, alineado con tendencias internacionales. No obstante, este proceso plantea desafíos relevantes:
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La sustentabilidad social y territorial de las regiones donde desaparecen pequeños tambos.
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El acceso al financiamiento y a la tecnología para los productores medianos.
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La necesidad de políticas públicas y herramientas de gestión que acompañen la transición sin perder diversidad productiva.
En síntesis, los datos del OCLA confirman que Argentina produce más leche con menos tambos, y que el futuro del sector estará cada vez más ligado a la capacidad de gestionar escala, eficiencia y calidad, en un contexto económico y climático que seguirá siendo exigente.