
Técnicos de la Administración General de Aduanas de la República Popular China (GACC, por sus siglas en inglés) realizaron la semana pasada una exhaustiva auditoría en establecimientos argentinos vinculados a la producción y exportación de fruta fresca de carozo, con el objetivo de verificar el cumplimiento de los protocolos sanitarios y fitosanitarios exigidos para el acceso y la permanencia en el mercado chino.
La misión técnica se desarrolló en el marco de los acuerdos bilaterales vigentes entre ambos países y abarcó plantaciones, plantas de empaque, laboratorios y otras instalaciones estratégicas ubicadas en las provincias de Buenos Aires, Mendoza, Río Negro y Neuquén, regiones clave para la producción de ciruelas, duraznos, damascos y nectarines en la Argentina.
Durante las visitas a los huertos, los inspectores chinos evaluaron en detalle los sistemas de manejo sanitario implementados a nivel predial, poniendo especial énfasis en el monitoreo y control de plagas de interés cuarentenario para China. También analizaron las prácticas agrícolas utilizadas, los registros de tratamientos fitosanitarios, las medidas de prevención de contaminación y la correcta identificación de los lotes productivos, aspectos fundamentales para garantizar la trazabilidad desde el origen.
En las plantas de empaque, la auditoría se centró en los procesos de recepción, selección, acondicionamiento, embalaje y almacenamiento de la fruta. Los técnicos revisaron los procedimientos de limpieza y desinfección, el control de puntos críticos, la separación de lotes certificados para exportación, el rotulado y la documentación que acompaña cada envío. Asimismo, verificaron el cumplimiento de los estándares de inocuidad alimentaria y las condiciones de infraestructura necesarias para minimizar riesgos sanitarios.
Las inspecciones se llevaron a cabo de manera conjunta con profesionales del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), organismo responsable de la certificación sanitaria de las exportaciones agroalimentarias argentinas. Esta coordinación permitió mostrar de forma integrada el funcionamiento del sistema oficial de control, así como la articulación entre el sector público y el privado.
Como parte del recorrido, la delegación china visitó también el laboratorio nacional de referencia del Senasa, donde pudo observar las capacidades técnicas del país en materia de diagnóstico, identificación y determinación de plagas vegetales. En esa instancia, se presentaron los métodos analíticos utilizados, los protocolos de trabajo y los sistemas de aseguramiento de la calidad, elementos clave para respaldar científicamente las certificaciones fitosanitarias emitidas por la Argentina.
Desde la GACC, los técnicos destacaron diversos aspectos positivos observados durante la auditoría, entre ellos la solidez del sistema argentino de producción de fruta de carozo, el alto nivel de profesionalismo del personal técnico y la experiencia acumulada en materia de exportaciones a mercados exigentes. También subrayaron las ventajas comparativas del país en términos de condiciones agroecológicas, organización productiva y capacidad de respuesta ante los requisitos sanitarios internacionales.
No obstante, como es habitual en este tipo de evaluaciones, los inspectores sugirieron la implementación de algunos ajustes puntuales, tanto en determinadas prácticas a campo como en procesos específicos de empaque, con el objetivo de fortalecer aún más el sistema y alinearlo plenamente con las exigencias chinas. Estas observaciones formarán parte del informe final de la auditoría, cuya publicación está prevista próximamente en el sitio oficial de la autoridad aduanera asiática.
Dicho informe será un elemento clave para consolidar el acceso de las frutas de carozo argentinas al mercado chino y, eventualmente, ampliar el volumen y la diversidad de productos habilitados. China representa un destino estratégico por el tamaño de su mercado y su creciente demanda de frutas frescas de alta calidad, por lo que estas auditorías resultan fundamentales para sostener y expandir las exportaciones.
En este contexto, desde el Senasa recordaron que los Programas de Exportación, junto con los planes de trabajo y los protocolos fitosanitarios acordados con cada país de destino, establecen los requisitos técnicos y sanitarios que deben cumplir los productos argentinos. Estas herramientas no solo permiten garantizar la inocuidad y la sanidad de los alimentos exportados, sino que también constituyen un pilar central para el posicionamiento internacional del sector agroalimentario argentino y la apertura de nuevos mercados.