
La cantidad de animales encerrados en los corrales de engorde alcanzó en octubre el nivel más alto para ese mes desde que existen registros.
Según datos del SENASA, las existencias superaron los 2,09 millones de cabezas, impulsadas por un aumento en los ingresos y una marcada caída en los egresos durante septiembre. El fenómeno plantea interrogantes sobre la oferta de carne que llegará al mercado en los próximos meses.
La dinámica de ingreso y egreso de animales en los feedlots suele presentar un comportamiento estacional bien definido. El mayor volumen de ingresos se concentra habitualmente entre febrero y junio, en función del ritmo de salida de la invernada desde los campos. Durante ese período, la cantidad de animales que ingresan supera a la que sale, lo que determina una etapa de llenado de los corrales.
A partir de julio, en cambio, comienza a salir un mayor volumen de hacienda terminada, mientras que la oferta de animales livianos para reposición tiende a reducirse. Como consecuencia, los establecimientos suelen disminuir sus existencias y avanzar hacia una etapa de vaciado de los corrales.
Este comportamiento puede analizarse a través del Índice de Reposición de Feedlots (IRF), que mide la relación entre los ingresos y los egresos de animales durante un período determinado. Cuando el indicador se ubica por debajo de 1, significa que salen más animales de los que ingresan; cuando supera ese valor, indica que los ingresos son mayores y que las existencias tienden a incrementarse.
Históricamente, el segundo semestre suele mostrar índices inferiores a 1, debido a que la salida de animales terminados adquiere mayor protagonismo. Sin embargo, los datos de septiembre de este año muestran un comportamiento diferente al registrado habitualmente.
Septiembre revirtió la tendencia estacional
De acuerdo con los registros del SENASA, durante septiembre los feedlots recibieron 358.767 animales, un 5% más que en agosto. En sentido contrario, los egresos alcanzaron las 341.468 cabezas, un volumen 20% inferior al registrado durante el mes anterior.
Esta diferencia entre ingresos y salidas llevó a que los establecimientos incrementaran sus existencias y registraran un IRF de 1,05, frente al 0,79 observado al cierre de agosto.
El indicador también superó los valores correspondientes a septiembre del año pasado, cuando se ubicó en 0,83, y al promedio de los últimos cinco años para el mismo período, que fue de 0,94.
Otra particularidad de este año es la menor estacionalidad que presenta la curva de reposición. A diferencia del comportamiento promedio, en el que las etapas de llenado y vaciado de los corrales aparecen claramente diferenciadas, durante 2026 no se observa una brecha tan marcada entre ambas fases.
Esta dinámica contribuyó a sostener un elevado nivel de ocupación durante buena parte del año. De hecho, las existencias comenzaron a ubicarse en niveles récord desde los primeros meses y mantuvieron esa tendencia hasta octubre.
Al 1° de octubre, los feedlots contabilizaron 2.097.509 cabezas, una cifra superior a la del mes anterior y la más elevada para un octubre desde que se dispone de esta serie estadística.
Menos egresos y animales más pesados
El aumento de las existencias abre un interrogante sobre el comportamiento de la oferta de hacienda hacia fin de año. La cuestión central es determinar si este nuevo movimiento de llenado de los corrales modificará temporalmente la disponibilidad de animales terminados o si, en realidad, responde a un cambio más profundo en la dinámica de ingreso y permanencia dentro de los establecimientos.
Para analizarlo, resulta necesario distinguir qué componente se está apartando de su comportamiento habitual: los ingresos o los egresos.
Por el lado de los ingresos, el patrón tradicional está asociado a la salida de invernada liviana de los campos y suele concentrarse en determinados meses. Sin embargo, durante este año la dinámica fue más estable, sin un período de fuerte concentración de entradas a los corrales.
En cuanto a los egresos, su comportamiento estacional suele ser menos pronunciado, ya que los productores pueden modificar la intensidad y la duración del engorde en función de las condiciones productivas y comerciales. Aun así, durante la segunda mitad del año habitualmente se incrementa la salida de animales terminados.
En septiembre, sin embargo, se produjo una fuerte contracción de los egresos, en contraste con la tendencia esperada para esta etapa del año.
Una de las explicaciones posibles es la decisión de prolongar el período de engorde para obtener animales más pesados, con mayor terminación y engrasamiento. Esta estrategia permite ajustar el momento de salida de la hacienda y puede contribuir a explicar por qué, aun con corrales altamente ocupados, la cantidad de animales que llega al mercado no crece al mismo ritmo.
De hecho, pese al nivel récord de existencias, los feedlots aportaron durante el último mes un 25% menos de animales que en igual período del año anterior.
Un sistema productivo con mayor flexibilidad
Más allá de la caída puntual de los egresos, los datos sugieren que podría estar cambiando la dinámica del engorde bovino. La convivencia entre el corral y el potrero configura un sistema productivo flexible, que permite adaptar los tiempos de terminación y distribuir la salida de hacienda de manera más equilibrada a lo largo del año.
En este escenario, el elevado nivel de ocupación de los feedlots no se traduce necesariamente en una mayor oferta inmediata de animales terminados. Si los productores optan por extender los ciclos de engorde, parte de esa hacienda podría permanecer más tiempo en los establecimientos antes de llegar al mercado.
Por eso, la evolución de los egresos durante los próximos meses será una variable clave para determinar cómo se comportará la oferta de carne hacia fin de año. La cuestión no pasa solamente por cuántos animales hay encerrados, sino también por cuánto tiempo permanecen en los corrales y en qué momento alcanzan el peso y la terminación buscados.
La combinación entre existencias récord, ingresos relativamente estables y una menor salida de animales plantea así un escenario que se aparta del patrón estacional tradicional y obliga a seguir de cerca la evolución de la hacienda terminada.