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CARBAP Reunió a Referentes Del Sector Para Analizar Los Desafíos y Las Oportunidades De la Lechería Argentina


En el marco de la Expo Brandsen, el Simposio Lechero convocó a representantes de la producción, la industria y el ámbito público para debatir sobre competitividad, innovación tecnológica, calidad de la leche y perspectivas del mercado internacional.

 El encuentro puso el foco en la necesidad de mejorar la eficiencia de los tambos, agregar valor a la producción y fortalecer la articulación entre todos los eslabones de la cadena láctea.

En el marco de la Expo Brandsen se desarrolló el Simposio Lechero organizado por la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP), una jornada de análisis e intercambio que reunió a distintos protagonistas de la actividad para abordar el presente de la lechería argentina y los desafíos que deberá enfrentar para consolidar su crecimiento.

Durante el encuentro se analizaron cuestiones vinculadas con la competitividad de los establecimientos, la incorporación de nuevas tecnologías, la eficiencia productiva, la calidad composicional de la leche y las posibilidades que ofrece el mercado internacional. Las exposiciones también permitieron compartir experiencias concretas de productores e industriales, con diferentes enfoques para mejorar la rentabilidad y generar nuevas oportunidades de negocio.

Uno de los principales puntos de coincidencia fue la importancia de considerar a la cadena láctea como un sistema integrado, en el que la producción primaria, la industria y la comercialización deben trabajar de manera coordinada para responder a las exigencias del mercado y aprovechar las oportunidades de crecimiento.

Tecnología y eficiencia, claves para mejorar la competitividad

Uno de los disertantes fue Sebastián Alconada, director nacional de Lechería, quien presentó estadísticas oficiales sobre la actividad y compartió su visión acerca de las perspectivas de desarrollo del sector. Además, expuso las conclusiones de un reciente viaje de prospección por Norteamérica, donde pudo conocer tendencias y experiencias que permiten observar posibles caminos para la modernización de la lechería argentina.

Durante su presentación, Alconada remarcó que la competitividad no depende únicamente del volumen de leche producido, sino también de la eficiencia con la que se desarrolla cada etapa del proceso. En ese sentido, señaló la importancia de optimizar la logística de recolección, las distancias recorridas y el transporte, especialmente cuando se considera el traslado de leche en función de sus sólidos útiles, como la grasa y la proteína.

La incorporación de tecnología fue otro de los aspectos destacados. El acceso a equipamiento moderno, sistemas automatizados y herramientas que permitan mejorar los procesos de ordeñe constituye una alternativa para incrementar la productividad y reducir determinadas ineficiencias operativas.

En ese contexto, se mencionaron medidas vinculadas con la eliminación de aranceles para la importación de equipos de ordeñe, sistemas de robótica, automatización y maquinaria usada. Estas herramientas fueron planteadas como posibilidades para facilitar la renovación tecnológica de los tambos y acompañar la evolución de los sistemas productivos.

La modernización, sin embargo, requiere condiciones económicas y financieras que permitan llevar adelante las inversiones. Por eso, el acceso al crédito y la disponibilidad de recursos para incorporar tecnología continúan siendo cuestiones centrales para el desarrollo de la actividad.

La mirada de la industria y la necesidad de fortalecer el diálogo

Desde el sector industrial, Juan Manuel Rodríguez, director de Vacalín, presentó una perspectiva sobre la realidad cotidiana de una empresa láctea y las dificultades que implica sostener la actividad en un contexto de variaciones de precios y costos.

El directivo destacó la satisfacción que genera observar una producción en crecimiento, aunque advirtió que ese escenario no siempre se traduce en una mejora de la rentabilidad. La evolución de los costos operativos, las condiciones del mercado interno y las posibilidades de colocación de los productos en el exterior influyen directamente en los resultados de las empresas.

La industria debe afrontar gastos vinculados con el procesamiento, la energía, los combustibles, la logística y los fletes, además de responder a las exigencias de calidad y comercialización. Cuando estos costos aumentan por encima de los precios de venta, los márgenes se reducen y se dificulta sostener el ritmo de las inversiones.

Frente a esa realidad, Rodríguez remarcó la importancia de profundizar el diálogo entre los productores y las industrias. La relación entre ambos sectores resulta determinante para construir acuerdos, mejorar la planificación y encontrar alternativas que permitan distribuir de manera sostenible los costos y los beneficios de la actividad.

La articulación entre el tambo y la industria también adquiere relevancia ante la posibilidad de incrementar la producción nacional. Para aprovechar una mayor oferta de leche, es necesario contar con capacidad de procesamiento, infraestructura adecuada y canales comerciales que permitan colocar los productos en el mercado.

Producción orgánica y agregado de valor en origen

Otra de las experiencias compartidas durante el simposio fue la de Rosario López Seco, titular del tambo orgánico El Abascay, quien explicó cómo la diversificación productiva puede convertirse en una estrategia para diferenciarse y mejorar las oportunidades comerciales.

La productora relató el proceso de reconversión de un establecimiento de pequeña y mediana escala que apostó por la producción orgánica, la elaboración propia de quesos y la comercialización directa. Este modelo permite avanzar más allá de la venta de leche como materia prima y desarrollar productos con características diferenciadas.

El agregado de valor en origen representa una alternativa para los establecimientos que buscan ampliar sus fuentes de ingresos y establecer un vínculo más directo con los consumidores. La elaboración de quesos y otros derivados permite diversificar la oferta y explorar segmentos comerciales que valoran las particularidades del sistema de producción.

No obstante, López Seco también señaló las exigencias que implica este camino. La certificación orgánica, el cumplimiento de los protocolos correspondientes y la adaptación del manejo productivo requieren organización, conocimientos específicos y un seguimiento permanente.

La experiencia presentada mostró que no existe una única estrategia para mejorar la competitividad de los tambos. Mientras algunos establecimientos pueden encontrar oportunidades en la escala y la automatización, otros pueden desarrollar propuestas diferenciadas mediante la elaboración de alimentos, la producción orgánica y la venta directa.

Manejo eficiente de los recursos y mejora continua

Hernán Finnegan, productor lechero de General Belgrano, compartió su experiencia en materia de eficiencia productiva y manejo de los recursos, con especial atención a las prácticas que permiten mejorar los resultados del establecimiento.

Durante su exposición, destacó la importancia de trabajar con una planificación de largo plazo y sostener procesos de mejora continua. La eficiencia de un tambo no depende de una sola medida, sino de la combinación de decisiones vinculadas con la alimentación, la sanidad, la reproducción, la crianza y la recría de los animales.

La atención de las distintas etapas del ciclo productivo permite construir rodeos más eficientes y reducir pérdidas que afectan el resultado económico. A su vez, el uso adecuado de los recursos disponibles contribuye a mejorar la estabilidad de los establecimientos frente a los cambios de precios y las dificultades propias de la actividad.

Finnegan también puso el acento en la calidad composicional de la leche y en la necesidad de incorporar herramientas que permitan incrementar los sólidos útiles. Este aspecto adquiere especial importancia para los sistemas que buscan mejorar su eficiencia y responder a las necesidades de la industria.

La experiencia del productor de General Belgrano se sumó así a las distintas miradas presentadas durante el simposio, con un mensaje centrado en la planificación, el manejo responsable de los recursos y la adopción de prácticas que permitan sostener la competitividad en el tiempo.

La demanda mundial abre nuevas perspectivas para la lechería

Uno de los temas centrales de la jornada fue el escenario internacional y las posibilidades de crecimiento que podrían presentarse para los países productores de leche durante los próximos años.

Las proyecciones analizadas durante el encuentro plantearon un crecimiento promedio anual de la demanda mundial de leche del 2,5% hacia 2035. De concretarse esa tendencia, los países con capacidad para incrementar su producción podrían encontrar nuevas oportunidades para ampliar sus mercados y fortalecer su participación en el comercio internacional.

En ese panorama, Sudamérica aparece como una región con potencial para responder a una parte de la demanda futura, con Argentina y Brasil entre los países que podrían desempeñar un papel relevante. En contraste, otras regiones productoras, como la Unión Europea y Oceanía, enfrentan restricciones vinculadas con las regulaciones ambientales y la disponibilidad de espacio para ampliar sus sistemas productivos.

Sin embargo, la posibilidad de aprovechar ese escenario dependerá de la capacidad de cada país para resolver sus propias limitaciones. En Argentina, la actualización del equipamiento, la automatización de los procesos, la mejora de la conectividad rural y la disponibilidad de infraestructura forman parte de los desafíos pendientes.

A estos factores se suman las dificultades para acceder al financiamiento. La actividad requiere inversiones permanentes en instalaciones, maquinaria, tecnología y mejoras productivas, por lo que contar con líneas de crédito accesibles, tasas de interés viables y capital de trabajo resulta fundamental para acompañar los proyectos de crecimiento.

Los costos de la energía, los combustibles y el transporte también condicionan los resultados económicos. En una actividad que requiere trasladar diariamente la leche desde los establecimientos hasta las plantas industriales, la eficiencia logística puede marcar diferencias importantes en la competitividad.

Por eso, el crecimiento de la demanda internacional representa una oportunidad, pero no garantiza por sí solo una expansión de la producción argentina. Para transformar ese potencial en resultados concretos será necesario mejorar las condiciones productivas, financieras y comerciales de toda la cadena.

La calidad de la leche como factor de diferenciación

La calidad composicional fue otro de los ejes relevantes del Simposio Lechero. En particular, se destacó la importancia de incrementar los niveles de grasa y proteína, componentes que inciden directamente en el rendimiento industrial de la materia prima.

En la elaboración de quesos y otros derivados, una mayor concentración de sólidos útiles puede favorecer la obtención de más producto a partir de un determinado volumen de leche. Esto permite aprovechar mejor los recursos destinados al transporte y al procesamiento, al tiempo que abre posibilidades para mejorar la eficiencia económica de la cadena.

En ese sentido, la calidad no debe entenderse únicamente como una exigencia sanitaria, sino también como una herramienta para generar valor. El manejo del rodeo, la alimentación, la prevención de enfermedades y las condiciones de bienestar animal son aspectos que pueden influir tanto en la producción como en las características de la leche obtenida.

La prevención de la mastitis, por ejemplo, constituye una práctica importante para reducir pérdidas productivas y preservar la calidad de la materia prima. Del mismo modo, contar con instalaciones adecuadas, espacios confortables en las salas de espera y sistemas de sombra y ventilación contribuye a mejorar las condiciones en las que se desarrolla la actividad.

El bienestar animal y el manejo sanitario forman parte, de esta manera, de una estrategia integral para producir leche de calidad y sostener resultados más eficientes.

Nuevas tendencias de consumo y productos de mayor valor agregado

El simposio también abordó los cambios en las preferencias de los consumidores y las oportunidades que pueden surgir a partir de una oferta de alimentos adaptada a esas demandas.

Entre las tendencias mencionadas se encuentran las denominadas clean labels, o etiquetas limpias, una orientación del mercado hacia productos con listas de ingredientes más simples y formulaciones que evitan determinados aditivos innecesarios. Esta tendencia puede generar oportunidades para algunos alimentos lácteos diferenciados, siempre que cumplan con los requisitos de calidad, seguridad y transparencia que exige el mercado.

Otro segmento que despierta interés es el de los alimentos con mayor contenido proteico. La expansión de los productos vinculados con la nutrición deportiva y funcional, junto con las necesidades nutricionales de una población que envejece, abre posibilidades para desarrollar nuevas alternativas a partir de la leche.

Los quesos, las proteínas lácteas y los derivados del suero pueden utilizarse en la elaboración de productos de mayor valor agregado, ampliando las opciones de comercialización y diversificando la producción industrial.

Estas oportunidades requieren capacidad de innovación, inversión y conocimiento de los mercados. También plantean la necesidad de que productores e industrias trabajen de manera coordinada para garantizar una materia prima adecuada y desarrollar productos que respondan a las expectativas de los consumidores.

Un desafío que involucra a toda la cadena láctea

El Simposio Lechero organizado por CARBAP en la Expo Brandsen permitió reunir diferentes perspectivas sobre una actividad que enfrenta desafíos productivos, económicos y tecnológicos, pero que también cuenta con posibilidades de crecimiento vinculadas con la demanda internacional y la diversificación de sus productos.

Las exposiciones coincidieron en la importancia de mejorar la eficiencia de los establecimientos, incorporar tecnología, elevar la calidad composicional de la leche y generar condiciones que permitan sostener las inversiones. Al mismo tiempo, quedó planteada la necesidad de fortalecer el vínculo entre la producción primaria y la industria para acompañar el desarrollo de toda la cadena.

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