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La Retención De Hembras Impulsa El Mercado De Reproductores y Sostiene Los Precios


El mercado argentino de reproductores atraviesa un momento de fuerte actividad, marcado por un incremento en los movimientos con destino reproductivo y, especialmente, por una mayor retención de hembras jóvenes por parte de los productores.

De acuerdo con los datos del SENASA, durante los primeros ocho meses de 2026 se registró el tercer incremento anual consecutivo en los movimientos de animales con fines reproductivos. Del total movilizado, el 87% correspondió a hembras y el 13% a machos, confirmando una tendencia que refleja la decisión de los establecimientos ganaderos de conservar vientres para fortalecer sus rodeos.

Según el último informe de Rosgan, durante el mismo período de 2025 se habían movilizado aproximadamente 433.000 cabezas. En términos interanuales, los movimientos crecieron un 12% en machos y un 24% en hembras, llevando la actividad a su nivel más alto de los últimos cinco años.

En el segmento masculino, los toros representaron entre el 60% y el 65% de los traslados, mientras que el resto correspondió a toritos y terneros. Se trata, además, de una categoría con una marcada estacionalidad: alrededor del 90% de las operaciones se concentra durante el segundo semestre.

Julio y agosto reúnen cerca del 30% de la dinámica anual, mientras que otro 50% se concentra entre septiembre y octubre. Por este motivo, los valores observados hasta el momento constituyen todavía las primeras referencias de una campaña que tendrá su principal desarrollo durante los próximos dos meses.

Los toros registraron una fuerte suba

Los valores obtenidos en remates publicados por Entre Surcos y Corrales muestran una importante recomposición en el precio de los reproductores. Durante julio y agosto, los toros de distintas razas y registros genéticos alcanzaron un promedio de $9.900.000, frente a los aproximadamente $6.250.000 registrados en igual período de 2025.

Esto representa un incremento nominal del 59%, aunque la comparación en términos de poder de compra muestra una evolución más moderada.

En efecto, mientras en 2025 la adquisición de un toro equivalía a unos 2.100 kilos de novillo, este año la relación se ubicó en torno de los 2.300 kilos, lo que implica un aumento del 9% en el esfuerzo medido en esa categoría.

Sin embargo, cuando la comparación se realiza en kilos de ternero, el panorama es diferente. Comprar un toro demandó aproximadamente 1.600 kilos de ternero, contra 1.656 kilos un año atrás. De esta manera, pese al fuerte incremento nominal del reproductor, el esfuerzo económico disminuyó alrededor de 3,5% en términos de ternero.

Menor oferta de hembras jóvenes

Uno de los datos más relevantes de la actual campaña aparece en el comportamiento de las hembras. Durante los primeros ocho meses del año se trasladaron aproximadamente 460.000 vacas, vaquillonas y terneras, pero cambió la composición de esa oferta.

La participación de vaquillonas y terneras sobre el total cayó desde niveles cercanos al 50% hasta aproximadamente el 40%, una reducción que se produjo en paralelo con una mayor decisión de los criadores de conservar hembras jóvenes para reposición.

Esta menor disponibilidad comienza a reflejarse también en los valores. Durante julio y agosto, una vaquillona sin servicio de genética superior promedió $2.670.000, equivalente a unos 619 kilos de novillo y con una mejora interanual del 10%.

En el caso de las vaquillonas con garantía de preñez, el valor alcanzó aproximadamente $4 millones, equivalentes a unos 942 kilos de novillo, con una suba del 12% respecto del año anterior.

Para los vientres generales, los valores se ubicaron alrededor de $1.800.000 para vaquillonas con servicio, $1.700.000 para las sin servicio y $2.400.000 para las que contaban con preñez garantizada. Expresados en kilos de novillo, estos valores mostraron incrementos cercanos al 25%.

Una señal de confianza en la actividad ganadera

La combinación entre una mayor demanda de reproductores, el incremento de los valores y la menor disponibilidad de hembras jóvenes constituye una señal significativa para el mercado ganadero.

La decisión de retener terneras y vaquillonas implica que muchos productores están priorizando la recomposición y expansión de sus rodeos antes que la venta inmediata de esos animales. Al mismo tiempo, la mayor inversión necesaria para incorporar reproductores no parece estar frenando la actividad, especialmente cuando se analiza el costo relativo en kilos de ternero.

Si la tendencia se mantiene durante septiembre y octubre, meses en los que históricamente se concentra buena parte de los movimientos reproductivos, la menor oferta de vientres podría continuar ejerciendo presión alcista sobre sus valores.

En este escenario, el mercado de reproductores comienza a mostrar no solamente una recuperación de precios, sino también un cambio en la estrategia de los productores: menos hembras jóvenes disponibles para la venta y una mayor apuesta por conservar vientres y fortalecer la producción futura de carne.

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