
La producción lechera argentina podría crecer entre 1,5% y 3% durante 2026, según las proyecciones de Rabobank. La recuperación de julio y una mejora de los precios internacionales contrastan con márgenes todavía muy ajustados para los productores y el riesgo de que el clima vuelva a afectar a las principales cuencas lecheras.
La producción de leche en Argentina transita una etapa de recuperación, aunque todavía marcada por fuertes condicionantes económicos y climáticos. Según las proyecciones de Rabobank difundidas por el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), la oferta nacional podría crecer entre 1,5% y 3% durante 2026, aunque el resultado final dependerá en buena medida de la evolución del fenómeno de El Niño durante los últimos meses del año.
El escenario local se da en un contexto internacional en el que el crecimiento de la oferta de leche comienza a perder impulso. Rabobank estimó que la producción en las principales regiones exportadoras aumentó 1,4% interanual en el tercer trimestre de 2026, pero proyectó una desaceleración hacia el segundo semestre, con una caída de 0,2% en el cuarto trimestre.
Para la Argentina, uno de los datos más destacados fue la recuperación registrada en julio. La producción aumentó 11% respecto de junio y 3,2% en comparación con el mismo mes del año anterior, luego de la fuerte desaceleración provocada por las lluvias excesivas de abril.
Sin embargo, las condiciones climáticas continúan representando un riesgo para la actividad. Las principales cuencas lecheras de Santa Fe y Entre Ríos permanecen expuestas a nuevos eventos que podrían afectar la producción y limitar la recuperación prevista para el segundo semestre.
Márgenes ajustados para los tambos
La mejora productiva no se traduce necesariamente en una recuperación de la rentabilidad. Rabobank estima que el margen acumulado del productor argentino se ubicó cerca de 0% durante los últimos 12 meses, reflejando las dificultades que atraviesa la actividad.
El mercado interno continúa siendo el principal destino de la producción nacional y absorbe aproximadamente 70% de la leche, mientras que el 30% restante se orienta a las exportaciones.
En este escenario, una recuperación sostenida de los precios internacionales podría mejorar los valores recibidos por los productores y contribuir a recomponer los márgenes. Sin embargo, el banco advierte que existen limitaciones estructurales en la industria argentina que podrían impedir aprovechar plenamente una eventual mejora del mercado externo.
Entre ellas aparece la limitada capacidad de secado de la industria láctea, un factor especialmente relevante ante un escenario de mayor disponibilidad de leche y mejores oportunidades para colocar productos en los mercados internacionales.
Un mercado mundial con menor crecimiento
La situación argentina se desarrolla mientras el mercado internacional comienza a transitar una etapa diferente. Luego de un período caracterizado por una oferta abundante, Rabobank observa señales de desaceleración en las principales regiones exportadoras.
Los menores márgenes de los productores, el incremento de los costos de los insumos, las restricciones estructurales en Europa y los riesgos climáticos comienzan a limitar la expansión de la oferta mundial.
Al mismo tiempo, la demanda internacional muestra mayor resistencia de la esperada. Asia mantiene el ritmo de sus importaciones y China comienza a mostrar señales de estabilización, después de varios años en los que su menor demanda tuvo un impacto negativo sobre el comercio mundial de lácteos.
Rabobank prevé incluso un ligero incremento de las importaciones chinas, situación que podría contribuir a sostener los precios internacionales, especialmente de los productos en polvo.
En la última subasta de Global Dairy Trade, la leche descremada en polvo aumentó 7,6% y la leche entera en polvo 3%, mientras que los mercados de grasas tuvieron una evolución más moderada y los quesos mostraron un desempeño más débil.
El clima, la principal amenaza
Para la producción argentina, el comportamiento climático será uno de los principales factores a seguir durante los próximos meses. Rabobank identifica a El Niño como uno de los mayores riesgos para la oferta mundial de leche, debido a su potencial impacto sobre las condiciones productivas de Oceanía y Sudamérica.
Una eventual reducción de la producción en Nueva Zelanda y Australia, combinada con problemas climáticos en las cuencas sudamericanas, podría acelerar la contracción de la oferta global y ejercer presión alcista sobre los precios, principalmente en las leches en polvo.
En ese contexto, la Argentina podría encontrar una oportunidad para mejorar su desempeño exportador si logra sostener la recuperación de la producción y fortalecer los márgenes de los tambos.
No obstante, la capacidad industrial y las condiciones climáticas serán determinantes. La evolución de los próximos meses definirá si el crecimiento proyectado de entre 1,5% y 3% para 2026 logra consolidarse o si los factores externos vuelven a limitar la recuperación de una de las principales actividades agroindustriales del país.