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La campaña 2026/27 podría beneficiarse con un fuerte impulso de El Niño


La campaña agrícola 2026/27 podría beneficiarse de un escenario climático favorable, con una mejora potencial de 5,6 millones de toneladas de maíz y 5,4 millones de soja respecto de los rindes habituales. Según un análisis de Fundación Mediterránea, el incremento conjunto podría representar unos USD 4.000 millones adicionales para el sector.

El fenómeno de El Niño vuelve a posicionarse como una variable clave para la campaña agrícola argentina. De acuerdo con el último análisis de Fundación Mediterránea, los antecedentes de las últimas 28 campañas muestran que los principales cultivos estivales alcanzaron mejores rindes durante las fases cálidas del fenómeno, mientras que registraron retrocesos bajo condiciones de La Niña.

El cálculo, realizado sobre un nivel de producción similar al actual, estima una mejora potencial de 5,6 millones de toneladas de maíz y 5,4 millones de toneladas de soja. Valorizado a precios FOB de USD 240 por tonelada para el cereal y USD 500 para la oleaginosa, el aporte conjunto rondaría los USD 4.000 millones.

En el caso del maíz, los rendimientos se ubicaron, en promedio, un 10,3% por encima de sus niveles históricos durante El Niño, mientras que bajo La Niña quedaron un 9,9% por debajo. La diferencia entre ambos escenarios alcanzó así los 20,2 puntos porcentuales.

La soja presentó una dinámica similar, aunque con una brecha algo mayor: los rindes aumentaron un 10,8% durante los años Niño y disminuyeron un 9,8% en los ciclos Niña, con una diferencia de 20,6 puntos porcentuales.

La soja de segunda, la más sensible

Dentro de la oleaginosa, el impacto del fenómeno climático varió según el momento de implantación. La brecha entre El Niño y La Niña alcanzó los 19,5 puntos porcentuales en soja de primera, pero se amplió hasta 27 puntos en soja de segunda.

En este último caso, los períodos secos no solo afectaron los rendimientos, sino que también incrementaron la superficie que finalmente no llegó a cosecharse. Ese porcentaje pasó del 1,9% durante los años Niño al 6,4% en las campañas Niña.

Diferencias entre las regiones productivas

El comportamiento tampoco fue uniforme entre las distintas provincias. Entre Ríos presentó uno de los contrastes más marcados: el rendimiento del maíz estuvo un 18,4% por encima de su nivel habitual durante El Niño y un 20,4% por debajo bajo La Niña, con una brecha cercana a los 39 puntos porcentuales.

También se observaron diferencias relevantes en Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires.

En La Pampa, la respuesta del maíz fue más moderada, aunque la variabilidad climática tuvo una incidencia elevada sobre la soja de segunda. En el extremo opuesto, Santiago del Estero mostró una diferencia de apenas 0,9 puntos porcentuales entre ambas fases para el maíz, lo que evidencia una mayor incidencia de otros factores climáticos sobre los resultados productivos.

Una oportunidad que dependerá de las lluvias

El escenario adquiere especial relevancia de cara a la campaña 2026/27, ya que El Niño podría alcanzar su máxima intensidad durante la primavera y el verano, precisamente cuando los principales cultivos estivales atraviesan etapas decisivas para la definición de los rindes.

Sin embargo, la presencia del fenómeno no garantiza por sí sola una cosecha excepcional. El resultado dependerá de la distribución de las precipitaciones, las temperaturas, la disponibilidad de agua en los suelos, el manejo de los lotes y la eventual aparición de problemas sanitarios.

Así, la campaña parte de una señal climática favorable y de un potencial económico significativo. Los antecedentes históricos permiten proyectar hasta 11 millones de toneladas adicionales entre maíz y soja, con un valor cercano a USD 4.000 millones, aunque la posibilidad de transformar ese potencial estadístico en producción efectiva estará determinada, en última instancia, por cómo se comporten las lluvias en cada región agrícola.

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