
La 2° Expo Ganadera del Centro, realizada en el Centro de Convenciones de Córdoba, reunió a referentes de distintos sectores de la cadena de la carne en un panel denominado “Ocho referentes, ocho miradas: las decisiones que definirán los próximos 10 años”.
El debate puso sobre la mesa un diagnóstico compartido: los elevados precios actuales de la hacienda representan una oportunidad, pero no necesariamente implican una mejora de la productividad. Para los especialistas, el desafío pasa por aprovechar este escenario para profesionalizar los sistemas, medir resultados, incorporar tecnología y mejorar la calidad de los animales enviados a faena.
Uno de los principales planteos surgió desde la industria frigorífica. José María Roca, gerente del Frigorífico Logros, cuestionó el sobreengrasamiento de los animales y señaló que los mercados internacionales demandan cada vez más proteína magra.
“Hay que trabajar en mejoras productivas para que no haya tanta grasa”, sostuvo Roca, quien también remarcó la necesidad de que los productores conozcan con mayor precisión qué características tienen los bovinos que envían a faena.
En la misma línea, Daniel Urcía, presidente de la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales (FIFRA), puso el foco en la necesidad de medir y gestionar información.
El dirigente destacó la existencia de Visor Traza, una herramienta que permite a los productores consultar información vinculada con la faena de sus animales, incluyendo aspectos relacionados con el nivel de grasa y la presencia de machucones.
Según explicó, la cantidad de productores que utilizan esa información es todavía reducida en relación con el universo de establecimientos que envían hacienda a faena. Para Urcía, sin datos es difícil detectar ineficiencias y mejorar la competitividad.
El debate sobre la rentabilidad
La asesora ganadera Catalina “Tati” Boetto, con más de tres décadas de trabajo junto a productores y exsecretaria de Ganadería de Córdoba, planteó otra perspectiva.
A su entender, durante décadas las mejoras productivas no siempre tuvieron una recompensa económica diferencial, lo que desalentó la incorporación de determinadas tecnologías y prácticas de manejo.
“Por 40 años lo que sucedió es que cuando hacía las cosas bien te pagaban lo mismo que cuando las hacías mal”, afirmó.
Para Boetto, el actual escenario de precios modifica los incentivos y abre la posibilidad de avanzar en mejoras de resultados. En ese marco, consideró relevante discutir mecanismos para que la calidad tenga una retribución económica concreta.
También señaló la importancia del financiamiento y de una mayor articulación entre productores e industria.
Más kilos y menos negocio basado en la tenencia
Juan Cruz Molina, exsecretario de Agricultura de Córdoba y expresidente del INTA, sostuvo que el elevado valor de la hacienda debe ser analizado con cuidado.
“El ternero está a un precio que nunca vimos, pero hay que pensar que el valor de la hacienda lo que te cambia es el patrimonio, no necesariamente la productividad”, señaló.
Desde su perspectiva, el desafío consiste en aumentar la producción y mejorar la gestión del establecimiento. Entre otros indicadores, mencionó la necesidad de conocer cuántos kilos se producen por hectárea.
“La vaca no es la ganancia, su producción lo es”, resumió Molina.
El planteo apunta a diferenciar el incremento del valor de los activos ganaderos de aquellos resultados que surgen efectivamente de una mayor eficiencia productiva.
Tecnología y datos, otro de los grandes desafíos
La incorporación de tecnología fue otro de los ejes del encuentro. Luciano Nicora, emprendedor tecnológico y socio de Pampa Start, sostuvo que el sector agropecuario todavía tiene un amplio margen para avanzar en la generación y utilización de datos.
Según planteó, registrar información de manera sistemática permitiría mejorar la toma de decisiones y generar nuevas oportunidades para la actividad ganadera.
También alentó a productores y empresas a incorporar perfiles profesionales vinculados con la tecnología, en un contexto en el que los avances de la inteligencia artificial están modificando el mercado laboral y generando nuevas capacidades disponibles.
A su vez, Paola Carreño, consultora especializada en cadenas agroalimentarias e internacionalización de carnes premium, remarcó la necesidad de fortalecer el vínculo entre productores e industria para definir parámetros de calidad acordes con las exigencias de los mercados internacionales.
Capacitación permanente
El decano de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Nacional de Córdoba, Jorge Dutto, completó el panel con una mirada centrada en la formación profesional.
Dutto señaló que el ritmo de incorporación de conocimientos cambió sustancialmente respecto de décadas anteriores. En ese sentido, sostuvo que los profesionales deben actualizarse permanentemente en cuestiones como medición de calidad, tecnología y huella ambiental.
También destacó la importancia de desarrollar las denominadas habilidades blandas, como complemento de los conocimientos técnicos.
El panel dejó así planteados varios de los desafíos que aparecen para la ganadería argentina durante los próximos años: transformar los buenos precios en mayor productividad, medir los resultados, mejorar la calidad de la hacienda, incorporar tecnología, capacitarse y lograr una mayor articulación entre los distintos eslabones de la cadena.