Escúchanos en vivo ▶️ Radio Cadenanet

El INTA avanza en la selección de soja con mayor tolerancia a la sequía


El objetivo es identificar materiales capaces de sostener su rendimiento frente a períodos de déficit hídrico y aportar herramientas a los programas de mejoramiento del cultivo.

El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) avanza en la identificación y validación de materiales de soja con mayor tolerancia al estrés hídrico, una línea de investigación que busca aportar alternativas frente a sequías estacionales cada vez más frecuentes e intensas.

El trabajo es llevado adelante desde hace más de una década por el grupo de Fisiología del Estrés Hídrico y Microorganismos del Instituto de Fisiología y Recursos Genéticos Vegetales del INTA. La investigación aprovecha la variabilidad disponible en el banco de germoplasma de soja del organismo para identificar materiales que puedan responder mejor ante situaciones de falta de agua.

Uno de los resultados alcanzados fue la identificación de un material que, luego de ser seleccionado bajo condiciones controladas, también mostró un mejor rendimiento frente a la sequía en ensayos realizados a campo en Rosario. Las evaluaciones se desarrollaron durante enero, coincidiendo con una etapa del ciclo del cultivo en la que el déficit hídrico puede afectar especialmente el llenado de los granos.

“Las respuestas observadas en etapas vegetativas coincidieron con el comportamiento observado más adelante en el ciclo del cultivo y con el desempeño productivo registrado en el campo”, explicó Carla Guzzo, integrante del equipo de investigación.

Nuevas líneas en evaluación

La investigación continuó con la generación de nuevos materiales. Durante la pandemia, investigadores del programa de mejoramiento de soja del INTA desarrollaron una nueva población de plantas que posteriormente fue evaluada por el grupo especializado en estrés hídrico.

A partir de esa población fueron seleccionadas dos líneas que presentaron el mejor comportamiento frente a la falta de agua. Actualmente, estos materiales se encuentran en proceso de validación a campo para comprobar si mantienen las características observadas durante los ensayos realizados en invernadero.

El objetivo es que los materiales identificados puedan ser utilizados por los mejoradores para desarrollar futuros cultivos con mayor tolerancia al estrés hídrico. Sin embargo, desde el equipo remarcan que ninguna planta puede sostenerse indefinidamente frente a una situación de sequía extrema.

Una herramienta para acelerar la selección

Entre las herramientas desarrolladas por el INTA se encuentra una plataforma de fenotipado que permite someter plantas pequeñas a condiciones controladas de déficit hídrico y establecer diferencias entre materiales tolerantes y susceptibles.

Esta metodología permite realizar una primera selección en períodos relativamente cortos. Una vez identificadas las líneas con características favorables, comienza una etapa de evaluación a campo que requiere varias campañas y diferentes ambientes para comprobar su comportamiento agronómico.

“Dependiendo de cómo nos las entregue el mejorador, nosotros les hacemos los ensayos y eso puede llevar uno o dos años. Después, él tiene seguramente tres años de campaña en dos o tres lugares con condiciones hídricas diferentes para evaluarlo”, explicó Guzzo durante una entrevista con el programa Agroindustria en foco, de Eco Medios AM 1220.

De acuerdo con la investigadora, este procedimiento puede permitir acortar entre dos y tres años el proceso de selección previo a la inscripción de un nuevo material. El tiempo total, sin embargo, depende del estado en que se encuentre cada población y de las distintas etapas que deba atravesar dentro del programa de mejoramiento.

La metodología ya fue aplicada en otros cultivos. El mismo esquema de trabajo se utilizó en trigo, maíz, avena y maní, mientras que en soja continúa la evaluación de nuevos materiales.

Frente a un escenario climático más exigente

La incorporación de tolerancia al estrés hídrico se vuelve una característica de creciente interés para los programas de mejoramiento, especialmente frente a un escenario en el que las sequías estacionales pueden presentarse con mayor frecuencia e intensidad.

En este contexto, la investigación del INTA apunta a generar información y materiales que permitan avanzar hacia cultivos capaces de mantener un mejor desempeño productivo cuando la disponibilidad de agua se reduce.

El desafío no consiste únicamente en encontrar plantas que sobrevivan a períodos de sequía, sino en identificar aquellas que puedan mantener, dentro de determinados niveles de estrés, características agronómicas y productivas de interés.

Por eso, el recorrido comienza en condiciones controladas, continúa con la selección de las líneas más prometedoras y finalmente requiere varios años de evaluación en diferentes ambientes. El objetivo final es aportar materiales que puedan incorporarse a futuros programas de mejoramiento y contribuir a una agricultura más preparada para enfrentar escenarios de mayor variabilidad hídrica.

Publicar un comentario

Artículo Anterior Artículo Siguiente