
La histórica fabricante de cosechadoras de Firmat, emblema de la industria nacional y última empresa del sector con capital 100% argentino, concretará esta semana la transferencia accionaria. El nuevo grupo que asumirá el control anticipó que buscará preservar los puestos de trabajo y recuperar gradualmente la actividad en sus tres plantas.
La histórica empresa Vassalli, símbolo industrial de Firmat y última fabricante de cosechadoras de capital 100% nacional que permanece en actividad en la Argentina, quedó a las puertas de un nuevo cambio de manos que podría marcar el inicio de una etapa de reactivación.
La operación de compraventa accionaria, acordada el pasado 31 de julio, ya cumplió con las condiciones previas previstas y recibió las conformidades de terceros vinculados al proceso. La transferencia quedará formalmente sellada durante esta semana, según informó Roberto Santiago Chinelli, quien estará al frente del grupo que asumirá el control de la compañía.
En un comunicado dirigido a los trabajadores, proveedores, concesionarios, entidades financieras y organismos públicos relacionados con Vassalli, Chinelli confirmó que se verificaron las condiciones necesarias para avanzar con la operación.
Durante las próximas 48 horas hábiles se prevé la firma de los contratos definitivos ante escribano. Posteriormente, se realizarán las asambleas de accionistas necesarias para formalizar la salida de los actuales propietarios, el ingreso de los nuevos compradores y la designación de los nuevos directorios.
Una empresa estratégica para Firmat
Vassalli atraviesa desde hace tiempo una situación financiera y productiva crítica, con más de 200 trabajadores vinculados a su estructura. La empresa es, además, una pieza central de la actividad industrial de Firmat y de la cadena metalmecánica del sur santafesino.
La compañía estaba bajo el control de la familia Marsó, de Entre Ríos, que había adquirido la firma en 2024 a Esteban Eskenazi y Matías Carballo.
El cambio de accionistas abre ahora una nueva expectativa entre los trabajadores y el entramado productivo que depende de la empresa, aunque el desafío para la nueva conducción será recomponer una estructura que llega a esta instancia con fuertes dificultades.
Compromiso con los trabajadores
Uno de los puntos centrales del comunicado fue la situación de los empleados. La futura conducción ratificó que cumplirá con los compromisos de pago asumidos con el personal, aunque reconoció que la complejidad de la operación generó un corrimiento de los plazos previstos.
La intención es que los pagos pendientes sean concretados dentro de las 24 horas posteriores a la formalización definitiva de la transferencia.
El nuevo grupo también manifestó su decisión de sostener la continuidad de Vassalli, preservar los puestos laborales y avanzar en una recuperación progresiva de la producción.
El desafío de recuperar la producción
La nueva etapa no estará exenta de dificultades. La compañía deberá recomponer su capacidad productiva, recuperar mercados, normalizar su relación con proveedores y concesionarios y generar las condiciones necesarias para volver a producir con regularidad.
El objetivo planteado por los nuevos propietarios es avanzar gradualmente en la recuperación de la actividad industrial en las tres plantas de la firma, procurando preservar el entramado laboral y productivo construido durante décadas.
“Vassalli es la última empresa de capital 100% nacional fabricante de cosechadoras que queda en pie en la República Argentina”, destacó Chinelli en el comunicado.
La definición resume el peso simbólico de la operación: además de resolver el futuro inmediato de una empresa que atraviesa una situación crítica, el cambio de manos representa una nueva oportunidad para uno de los últimos grandes exponentes de la maquinaria agrícola argentina.
Con la transferencia a punto de concretarse, Firmat vuelve a mirar hacia Vassalli con expectativa. La próxima etapa tendrá como principal desafío transformar el cambio de control en producción, empleo y recuperación industrial.