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Del “Descarte” a Una Oportunidad De Negocio


El macho Holando, históricamente considerado un subproducto de la actividad lechera, empieza a consolidarse como una alternativa concreta para generar valor y mejorar los márgenes de los productores. Así quedó demostrado durante una Jornada a Campo realizada por el IPCVA en Uncoga Feedlot Cooperativo, en Humboldt, Santa Fe.

Bajo el lema “El negocio de la carne Holando: cómo producir calidad y blindar tu margen”, la jornada reunió a productores y técnicos para analizar el manejo de machos Holando en sistemas de recría y terminación a corral.

El establecimiento, que funciona desde hace cuatro años, trabaja exclusivamente con animales provenientes de tambos asociados a las cooperativas que integran Uncoga. Actualmente mantiene una ocupación cercana a 1.000 cabezas y abastece a siete carnicerías asistidas por la entidad: seis en Rafaela y una en Sunchales.

El presidente del IPCVA, George Breitschmitt, destacó que el modelo permite integrar la lechería y la ganadería para generar “más valor, más eficiencia y mejores márgenes” para los productores.

Manejo y calidad de carne

El asesor técnico del feedlot, el veterinario Oscar Ferrero, explicó que los animales ingresan con entre 180 y 200 kilos y atraviesan una etapa inicial de adaptación sanitaria y nutricional. El objetivo es minimizar problemas respiratorios y digestivos durante los primeros días y aprovechar el potencial de crecimiento de la raza.

La alimentación se basa en silaje de maíz, granos y suplementos proteicos, con raciones ajustadas de acuerdo con cada etapa productiva. Los animales alcanzan pesos de faena de aproximadamente 430 a 460 kilos, buscando una adecuada cobertura de grasa, buen rendimiento y terneza.

Ferrero remarcó además que el momento de terminación resulta clave: “No buscamos un animal excesivamente pesado. El objetivo es llegar al punto justo de cobertura grasa para lograr calidad de carne sin perder eficiencia de conversión”.

Otro aspecto central es la uniformidad de los lotes, favorecida por trabajar con animales de una misma raza y de origen conocido.

Una oportunidad que empieza en el tambo

Para el presidente de Uncoga, Henry César Maletto, el cambio comienza desde el nacimiento del ternero. “Es necesario que el tambero atienda de la misma manera un ternero macho que una ternera hembra, que le dé la misma importancia, porque ahí arranca el negocio”, sostuvo.

Aunque la carne de Holando no se comercializa actualmente de manera diferenciada en las carnicerías de Uncoga, relevamientos realizados por la entidad mostraron una muy buena aceptación de los consumidores, especialmente por la terneza y el color de la carne.

El proyecto también representa una experiencia de integración cooperativa, ya que Uncoga cuenta con un frigorífico faenador en Rafaela que permite completar parte del circuito y abastecer su propia red comercial.

La experiencia de Humboldt muestra así que una categoría tradicionalmente considerada de descarte puede convertirse en una fuente adicional de ingresos para la lechería, siempre que exista manejo adecuado, planificación y articulación entre los distintos eslabones de la cadena.

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