La Cámara de la Industria Cárnica de Entre Ríos cuestionó, aunque sin confrontar directamente con el Gobierno, las versiones sobre una posible modificación del esquema de financiamiento del organismo. Reclamó que cualquier decisión se discuta dentro del propio instituto y con participación de toda la cadena.
La discusión por el futuro del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) comenzó a generar posicionamientos dentro de la cadena cárnica. En ese escenario, la Cámara de la Industria Cárnica de Entre Ríos (CICER) decidió salir públicamente a respaldar tanto el funcionamiento del organismo como el mecanismo que permite financiar sus actividades.
El planteo de la entidad entrerriana aparece frente a las versiones sobre posibles cambios en el sistema de financiamiento del IPCVA. Aunque evitó una confrontación directa con el Gobierno nacional, CICER marcó un límite: cualquier modificación, sostuvo, debería ser discutida y consensuada por quienes integran la propia cadena de ganados y carnes.
En un comunicado firmado por su presidente, Emilio Reula, y el secretario Ramón Sangoy, la cámara pidió “apelar al sentido común” y resolver la discusión dentro de los órganos institucionales del IPCVA, respetando el espíritu de la Ley 25.507 que dio origen al organismo.
El reclamo tiene un componente que excede la cuestión administrativa. Para CICER, lo que está en discusión no es simplemente un mecanismo de recaudación, sino una herramienta que durante años permitió financiar acciones de promoción, apertura de mercados y posicionamiento internacional de la carne vacuna argentina.
La cámara recordó que el IPCVA nació a partir de un acuerdo entre productores ganaderos e industria frigorífica, precisamente con el objetivo de desarrollar políticas que alcanzaran al conjunto de la cadena. Desde esa perspectiva, cualquier modificación unilateral del esquema de funcionamiento o financiamiento podría alterar el equilibrio sobre el que fue construido el instituto.
El argumento de la industria
CICER defendió especialmente el papel que el IPCVA desempeñó en la expansión internacional de la industria frigorífica. La entidad destacó el acompañamiento a empresas exportadoras y la presencia argentina en ferias internacionales como SIAL y Anuga, además de las exposiciones realizadas en Shanghái, Dubái y Estados Unidos.
La estrategia, según la cámara, permitió presentar a la carne argentina bajo una imagen de país y contribuir a la apertura y consolidación de mercados. Entre ellos, mencionó especialmente a China, cuyo crecimiento como destino de las exportaciones tuvo impacto directo sobre la demanda de hacienda y sobre las expectativas de la producción ganadera.
El argumento de fondo es concreto: la promoción internacional no es un gasto aislado para los frigoríficos, sino una inversión que repercute sobre toda la cadena.
CICER también puso en valor el trabajo conjunto del IPCVA con organismos oficiales como el SENASA y la Secretaría de Agricultura, en programas vinculados con la producción bovina, la sanidad y la competitividad.
Una discusión que promete escalar
El pronunciamiento entrerriano deja planteada una cuestión central: si existe consenso en torno a la necesidad de promover las exportaciones y fortalecer la cadena de la carne, ¿por qué modificar el esquema mediante el cual esa promoción se financia?
La respuesta, al menos por ahora, no surge del comunicado. CICER se limita a reclamar que la discusión se dé en los ámbitos correspondientes y con participación de todos los sectores.
Pero el mensaje político e institucional es claro. La cámara no quiere que una eventual modificación del financiamiento del IPCVA termine resolviéndose por fuera de la estructura que reúne a productores e industriales.
En un sector atravesado por la necesidad de ganar mercados externos, sostener el precio de la hacienda y mejorar la competitividad, CICER considera que desarmar o debilitar una herramienta de promoción construida durante años sería, cuanto menos, una decisión que debería ser cuidadosamente evaluada.
“La ganadería bovina y su industria necesitan continuar consolidando su desarrollo, especialmente en un contexto en el que los mercados internacionales así lo requieren”, sostuvo la entidad.
La advertencia llega, así, en momentos en que la carne argentina necesita ampliar mercados y mantener presencia internacional. Para la industria frigorífica entrerriana, la discusión sobre el IPCVA no parece ser solamente una cuestión de financiamiento: es también una discusión sobre qué lugar tendrá la promoción de la carne argentina en la estrategia exportadora del país.