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La humedad complica la cosecha y reduce la superficie de trigo y cebada en el sur bonaerense


La persistencia de la nubosidad, las lluvias y lloviznas mantiene elevados los niveles de humedad y vuelve a poner en jaque el calendario agrícola en el área de influencia de la Bolsa de Cereales y Productos de Bahía Blanca (BCP). Mientras la cosecha de maíz avanza con un fuerte retraso, la superficie destinada a los cultivos de invierno cayó un 6% respecto de la campaña anterior.

Según el último Reporte Agrícola Quincenal de la BCP, finalizó la implantación de los cultivos de invierno con 2,55 millones de hectáreas sembradas, frente a las 2,71 millones de la campaña 2025/26. La reducción estuvo explicada principalmente por el trigo, que ocupó 1,51 millones de hectáreas, un 8% menos interanual. La cebada, en tanto, alcanzó 1,04 millones de hectáreas, con una caída del 4%.

El escenario climático fue determinante. Si bien la campaña comenzó con una adecuada disponibilidad de agua en los perfiles, el exceso de humedad, las precipitaciones recurrentes y la falta de piso complicaron las labores. A esto se sumó el retraso en la cosecha de los cultivos estivales, que redujo la disponibilidad de lotes para implantar trigo y cebada.

También pesaron los números. Los márgenes ajustados llevaron a priorizar ambientes de mayor potencial y, en numerosos casos, a recortar superficie, especialmente de trigo. Parte de la intención inicial no llegó a concretarse y algunos lotes fueron directamente reprogramados para cultivos de gruesa.

Trigo: la caída fue generalizada

El trigo fue el cultivo que más superficie perdió. La zona norte registró 251.500 hectáreas, un 13% menos que en el ciclo anterior, mientras que la zona centro alcanzó 828.800 hectáreas, con una baja del 8%.

La zona sur mostró mayor estabilidad, con 292.900 hectáreas y una reducción de apenas 2%.

Por primera vez, la BCP incorporó a sus estimaciones una región sudeste, integrada por Necochea, Lobería, Tandil, Balcarce, General Pueyrredon y General Alvarado. Allí se implantaron 139.300 hectáreas de trigo, un 12% menos que en la campaña anterior.

En ese sector, las lluvias persistentes de junio y julio extendieron las demoras y dejaron sin concretar parte de la superficie inicialmente proyectada.

La cebada resiste mejor

La cebada también perdió superficie, aunque en menor proporción que el trigo. En la zona norte se implantaron 79.700 hectáreas (-8%), mientras que la zona centro concentró 565.000 hectáreas (-5%).

La excepción fue la zona sur, donde la cebada alcanzó 186.400 hectáreas y creció 5% interanual, convirtiéndose en la única región relevada donde el cultivo amplió su superficie.

En el sudeste se sembraron 209.800 hectáreas, un 6% menos que en la campaña previa.

El relevamiento muestra, además, un desplazamiento parcial desde trigo hacia cebada. Sin embargo, el cambio de cultivo no alcanzó para compensar las hectáreas que finalmente quedaron fuera de la campaña de invierno debido a las demoras en la implantación.

Maíz: una cosecha que se estira hasta la primavera

El mayor problema inmediato está en los maíces tardíos. Una importante proporción de los lotes permanece en pie con humedades de entre 16% y 21%, mientras la falta de radiación y las lluvias impiden que el grano alcance rápidamente el nivel necesario para la trilla.

En el área de la BCP, solo se cosechó el 55% de la superficie implantada, contra el 80% registrado a igual fecha del año pasado.

La diferencia es especialmente marcada hacia el sur y oeste, donde los maíces tardíos pueden representar hasta el 90% del área sembrada en algunos partidos. Allí, los primeros en salir fueron los cultivos tempranos y algunos tardíos destinados a consumo animal, que se recolectaron con mayor humedad.

En las restantes regiones, donde existe una mayor proporción de maíces tempranos, la cosecha está más avanzada, aunque todavía quedan lotes por levantar en sectores afectados por excesos de humedad y falta de piso.

El panorama climático, por ahora, no permite esperar una recuperación rápida del ritmo de trilla. La BCP estima que, si se mantienen las condiciones actuales, la cosecha terminará entre dos y tres semanas después que en la campaña anterior, extendiéndose hasta fines de septiembre o los primeros días de octubre.

El dato que resume el escenario es contundente: menos trigo, menos cebada y una cosecha de maíz que llega al invierno todavía sin terminar. La combinación de humedad persistente, dificultades operativas y márgenes ajustados está modificando las decisiones productivas y estirando los tiempos de una campaña que, por ahora, se mueve al ritmo que impone el clima.

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