
La buena disponibilidad de forraje permitió retener animales y prolongar los ciclos a campo, pero el mercado mostró una marcada diferencia entre categorías: mientras el ternero registró una leve corrección, los ejemplares de mayor peso concentraron las principales subas.
El mercado ganadero inició agosto con una señal clara: los compradores volvieron a premiar los kilos agregados. La disponibilidad forrajera favoreció la retención de hacienda y extendió los ciclos de recría y terminación, fortaleciendo la demanda sobre los animales más pesados.
Según el informe de AZ Group, los terneros de entre 160 y 180 kilos promediaron $6.474 por kilo, con una baja marginal del 0,6% respecto del cierre de julio.
La contracara estuvo en las categorías de mayor peso. Los novillitos de 260 a 300 kilos registraron una mejora del 5,5%, mientras que los de 300 a 330 kilos avanzaron 4,1%. La mayor valorización correspondió a las vaquillonas de 290 a 320 kilos, que treparon 10,6%.
El comportamiento revela un cambio en las prioridades de la demanda. Con condiciones para sostener los animales a campo, agregar kilos volvió a ser un atributo central para definir las operaciones, especialmente en los planteos que pueden extender la recría y diluir el costo de reposición.
Cañuelas: menos oferta y recuperación de los precios
Las lluvias también tuvieron impacto sobre la dinámica comercial. El deterioro de los caminos complicó el traslado de hacienda hacia el Mercado Agroganadero de Cañuelas y provocó una caída del 16% en el volumen comercializado respecto de la semana anterior.
La menor oferta terminó funcionando como un sostén para las cotizaciones. Dentro del consumo interno, los novillitos de hasta 390 kilos y los de mayor peso, junto con las vaquillonas livianas, registraron subas promedio cercanas al 3% frente al cierre de julio.
En el segmento exportador, en tanto, sobresalieron las vacas conserva buenas, que aumentaron 6,6% y alcanzaron los $2.473 por kilo.
Más allá del efecto puntual de las precipitaciones, el comportamiento de Cañuelas vuelve a poner en evidencia una combinación que mantiene firme al mercado: una oferta estructuralmente acotada y una demanda que discrimina cada vez más en favor de los conjuntos de calidad y rendimiento.
La relación ternero/novillo sigue siendo un desafío
En este contexto, la relación ternero/novillo se ubicó en 1,48 al comienzo de agosto. Es decir, fueron necesarios 1,48 kilos de novillo para comprar un kilo de ternero de 170 kilos.
El indicador mostró una mejora de 0,6% frente al promedio de julio, producto principalmente de la recuperación del precio del novillo. Para los productores que deben reponer hacienda, esto representa una leve recuperación del poder de compra.
Sin embargo, la relación continúa en niveles históricamente elevados, lo que mantiene bajo presión a los sistemas de recría y terminación.
La señal que deja el comienzo de agosto es, por lo tanto, doble: el mercado sostiene los valores de la hacienda, pero no todas las categorías se comportan de la misma manera. En un escenario de buena oferta forrajera, los animales con más kilos ganan atractivo, mientras que el elevado costo relativo de la reposición obliga a mirar cada vez con mayor atención la eficiencia productiva y el resultado final por animal.