
formación mirar para mejorar el resultado de cada tropa.
El romaneo dejó de ser solamente un registro asociado a la faena. Para el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), puede convertirse en una herramienta clave para que el productor conozca qué resultado está obteniendo con su hacienda y, sobre todo, detecte dónde se están generando pérdidas.
En medio de las críticas que viene recibiendo el organismo por el servicio que brinda a la cadena —entre ellas, el reclamo de una mayor atención hacia los productores—, sus equipos técnicos elaboraron un instructivo destinado a facilitar la interpretación de la información de faena.
Los datos están disponibles en los sistemas del SENASA y en el visor Traza, desarrollado por la Dirección de Control Comercial Agropecuario de la Secretaría de Agricultura. Allí se puede encontrar información sobre la categoría de los animales, número de caravana y de garrón, planta y fecha de faena, peso, conformación de la res y eventuales golpes registrados durante el proceso.
La letra y el número que cuentan la historia de la hacienda
Uno de los puntos centrales del romaneo es la tipificación, expresada mediante una letra y un número.
La letra indica la conformación, es decir, cuánto músculo tiene la res. La escala va de A a E: A representa una conformación excelente; B, muy buena; C, buena; D, regular, y E, inferior.
Esta variable está relacionada principalmente con la genética, el biotipo y la nutrición. Por eso, el IPCVA recomienda observar su comportamiento a lo largo de varias tropas y ventas, en lugar de sacar conclusiones a partir de un solo animal.
El número, en cambio, indica la terminación, es decir, el nivel de grasa de cobertura. Es una característica mucho más modificable mediante el manejo.
El grado 2 es considerado el punto ideal, mientras que el 1 también resulta adecuado. El grado 0 refleja una terminación insuficiente y los grados 3 y 4, un exceso de grasa.
La lectura permite detectar problemas antes de que se repitan. Si se acumulan animales en grado 0, el productor debería revisar la dieta, los días de encierre y el momento de venta. Si predominan los grados 3 y 4, puede estar destinando recursos a un nivel de engrasamiento superior al necesario.
Los golpes también cuestan kilos y dinero
El romaneo aporta además otro dato que puede tener impacto directo sobre el resultado económico: las contusiones.
Los golpes se registran según la zona afectada —cuarto delantero, cuarto trasero o dorsal— debido a que no todos los cortes tienen el mismo valor comercial. El tejido dañado debe ser recortado y descartado, lo que significa perder kilos de carne y valor.
Por eso, una sucesión de contusiones no debería interpretarse como un hecho aislado.
El origen puede estar en diferentes puntos de la cadena: alambrados o corrales en mal estado, sobrecarga, manejo brusco, cargas apresuradas, rampas deficientes, caminos deteriorados o problemas durante la espera previa a la faena.
Una aguja mal utilizada también puede terminar en pérdida
Otro de los problemas que puede quedar reflejado en la faena son los abscesos provocados por aplicaciones incorrectas de inyectables.
El IPCVA recomienda utilizar una aguja adecuada, respetar el sitio de aplicación y seguir la vía indicada en el prospecto. Una mala práctica sanitaria puede terminar generando decomisos y pérdidas económicas.
Mirar la tropa completa
La recomendación central del organismo es no analizar un animal aislado, sino observar el comportamiento de toda la tropa.
Si los golpes se concentran en una misma zona y el patrón vuelve a aparecer en diferentes ventas, probablemente exista un problema de manejo, infraestructura o transporte que pueda corregirse.
En definitiva, el romaneo puede ofrecerle al productor una radiografía de su hacienda después de la faena. La conformación permite evaluar resultados vinculados con genética y biotipo; la terminación ayuda a ajustar alimentación y momento de venta; y las contusiones y abscesos permiten encontrar pérdidas que, en buena medida, pueden evitarse.
La clave está en transformar el dato de la faena en una decisión para la próxima tropa. Porque saber cuánto produjo un animal es importante, pero saber por qué produjo ese resultado puede ser todavía más valioso.