
En el aniversario de la Bolsa de Comercio de Rosario, el gobernador Maximiliano Pullaro y el titular de la entidad, Pablo Bortolato, coincidieron en reclamar el fin de los derechos de exportación. La Bolsa proyectó que Argentina podría alcanzar 250 millones de toneladas de granos en diez años.
El debate por la competitividad del agro volvió a ocupar el centro de la agenda productiva en Rosario. Durante el acto por el 142° aniversario de la Bolsa de Comercio de Rosario, el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, y el presidente de la entidad, Pablo Bortolato, coincidieron en un reclamo que atraviesa a las cadenas agropecuarias: eliminar las retenciones y mejorar la infraestructura para que Argentina pueda producir y exportar más.
Con la presencia del presidente Javier Milei, Pullaro sostuvo que el esquema tributario nacional continúa representando una fuerte carga para los productores. Remarcó que el 94% de los impuestos que paga el campo son nacionales y planteó la necesidad de avanzar en el Congreso con una ley que elimine los derechos de exportación.
“Necesitamos ser competitivos”, afirmó el gobernador, quien destacó además que en Santa Fe el campo y el 70% de la industria actualmente pagan 0% de Ingresos Brutos.
Más producción, pero con menos presión fiscal
El planteo de la Bolsa de Comercio de Rosario fue todavía más directo. Bortolato señaló que la eliminación de las retenciones debería constituir el próximo paso de la política económica, ya que permitiría que una mayor proporción de los recursos generados por el agro permanezca en las empresas y pueda destinarse a tecnología, infraestructura e inversión productiva.
La entidad planteó una meta concreta para la próxima década: llevar la producción argentina de granos hasta las 250 millones de toneladas.
Para alcanzar ese volumen, Bortolato consideró necesario combinar menores derechos de exportación con incorporación tecnológica y obras que permitan reducir los costos logísticos. El objetivo, explicó, es que el país pueda contar con una salida al mundo más eficiente y competitiva.
El planteo adquiere especial relevancia para Santa Fe, donde se concentra buena parte de la infraestructura agroindustrial y portuaria utilizada para procesar y exportar la producción de granos argentina.
Infraestructura: el otro desafío del agro
Pullaro puso el foco precisamente en las obras productivas. El gobernador aseguró que su gestión destinó US$2.300 millones durante los últimos 30 meses a infraestructura, un monto que, según indicó, equivale a lo invertido en los ocho años anteriores.
El objetivo es mejorar las condiciones que necesita el sector privado para producir, transportar y exportar. Caminos, rutas, infraestructura energética y logística forman parte de una agenda que impacta directamente sobre los costos del productor y sobre la competitividad de las exportaciones agroindustriales.
“Gobernar es invertir para el desarrollo, gobernar es generar empleo”, sostuvo Pullaro.
Desde la perspectiva del agro, el desafío pasa por transformar esas inversiones en menores costos logísticos y mayor eficiencia para las cadenas productivas.
Rosario, el corazón exportador del agro
El intendente de Rosario, Pablo Javkin, destacó durante el acto el papel estratégico que ocupa la ciudad en la economía nacional. “Toda la Argentina le vende al mundo desde Rosario”, afirmó.
La frase sintetiza el peso de la región en el complejo agroexportador argentino. Desde el área de influencia de Rosario se canaliza una parte decisiva de las exportaciones de granos, aceites, harinas y otros productos derivados de la producción agropecuaria.
Por eso, para el sector, la eliminación de retenciones y la mejora de la infraestructura aparecen como dos caras de una misma discusión: producir más y lograr que esa producción llegue a los mercados internacionales con menores costos.
Con ese escenario, el aniversario de la Bolsa de Comercio de Rosario volvió a instalar una de las principales discusiones del agro argentino: qué condiciones necesita el productor para invertir, aumentar los rindes, ampliar el área productiva y transformar el potencial agrícola del país en mayores exportaciones.
La apuesta de la entidad es ambiciosa: alcanzar 250 millones de toneladas de granos en diez años. Para lograrlo, el sector reclama reglas más competitivas, menos presión fiscal y una infraestructura acorde con el volumen de producción que Argentina aspira a generar.