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Brasil, cercado por sus principales mercados: la carne vacuna enfrenta nuevas trabas en China y Europa


Brasil enfrenta un escenario cada vez más complejo para sus exportaciones de carne vacuna. Tras haber atravesado el conflicto arancelario con Estados Unidos, el gigante sudamericano se encuentra ahora ante nuevas restricciones en China y una eventual exclusión del mercado europeo.

El frente más inmediato se encuentra en China, principal destino de la carne brasileña. Para 2026, el gobierno chino estableció una cuota de importación de 1.106.000 toneladas para Brasil, un 24% menos que el volumen ingresado durante 2025, cuando las compras alcanzaron las 1.458.439 toneladas.

A fines de julio, el Ministerio de Comercio chino informó que Brasil ya había utilizado el 80% del cupo anual. De mantenerse el ritmo de embarques, todo indica que la cuota podría agotarse en los próximos días. A partir de entonces, la mercadería que ingrese por fuera del cupo quedaría alcanzada por un arancel adicional del 55%.

Los números de julio ya muestran el impacto. Brasil exportó hacia China unas 82.700 toneladas de carne vacuna, casi un 50% menos que las 158.400 toneladas despachadas en junio. Sin embargo, en el acumulado de 2026 todavía registra 856.703 toneladas, un 8,5% más que en igual período del año pasado.

El problema es que China no constituye el único frente de preocupación.

Europa suma presión

En mayo, pocos días después de comenzar a aplicarse el primer tramo del nuevo cupo comercial establecido en el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur, Brasil quedó excluido de la lista de países habilitados para exportar carne al bloque europeo.

La decisión estuvo vinculada con cuestionamientos de las autoridades europeas al sistema brasileño de control sobre el uso de productos antimicrobianos en la ganadería.

Brasil reaccionó modificando sus protocolos internos, pero la posición europea continúa siendo firme y la fecha prevista para la exclusión efectiva es el 3 de septiembre.

El problema, además, podría extenderse mucho más allá de esa fecha. Los requisitos europeos contemplan el historial del animal durante toda su vida. Por eso, aun si Brasil lograra corregir rápidamente sus controles, la recuperación efectiva de las exportaciones podría demandar hasta dos años, debido a los tiempos biológicos y de trazabilidad.

Estados Unidos ya había encendido la alarma

El escenario actual adquiere mayor relevancia si se recuerda lo ocurrido con Estados Unidos. Un año atrás, Donald Trump había llevado el arancel aplicado a la carne vacuna brasileña a niveles superiores al 76%, prácticamente cerrando el mercado.

Después de intensas negociaciones, Washington retiró a fines de noviembre el arancel adicional del 50%, permitiendo la recuperación del comercio. Durante 2026, Brasil ya colocó en Estados Unidos unas 210.000 toneladas de carne vacuna, un crecimiento del 24% interanual.

Pero esa recuperación no alcanza para disipar las dudas.

Brasil busca destinos mientras crece la oferta

La coincidencia temporal de las restricciones en China y Europa plantea un desafío significativo para la industria brasileña. Si ambos mercados reducen o interrumpen sus compras, Brasil deberá encontrar destinos alternativos para una parte importante de su producción.

Una de las alternativas sería almacenar temporalmente la mercadería, ya sea a bordo de los buques o en depósitos aduaneros, a la espera del comienzo del próximo ciclo comercial. Sin embargo, esta estrategia no evitaría una eventual interrupción de los flujos durante al menos los próximos meses.

El riesgo para Brasil es, por lo tanto, doble: perder temporalmente capacidad de colocación en mercados estratégicos y, al mismo tiempo, generar una mayor disponibilidad de carne en otros destinos.

Para el mercado internacional, el interrogante central pasa ahora por determinar cuánto volumen brasileño deberá ser redireccionado y hacia dónde. Si las restricciones de China y Europa se profundizan, el impacto podría sentirse no sólo en Brasil, sino también en los precios y en la competencia internacional por los mercados de carne vacuna.

El gigante sudamericano, que durante años aprovechó su escala productiva para consolidarse como el principal exportador mundial, enfrenta ahora un escenario inédito: tres de sus mercados estratégicos sometidos, en simultáneo, a fuertes cambios en las condiciones de acceso.

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