
América Latina y el Caribe celebraron una nueva edición del Día Latinoamericano del Pollo, una fecha que se conmemora cada primer viernes de julio para destacar el papel estratégico de la avicultura en el desarrollo económico y la seguridad alimentaria de la región.
De acuerdo con el último informe del Instituto Latinoamericano del Pollo (ILP), dependiente de la Asociación Latinoamericana de Avicultura (ALA), la región produjo 31,5 millones de toneladas de carne de pollo durante 2025, lo que representa el 29,4% de la producción mundial y el 57,6% de toda la producción del continente americano.
Crecimiento sostenido
La actividad avícola latinoamericana mantiene una fuerte expansión. Entre 2010 y 2025, la producción aumentó un 40,4%, al pasar de 22,5 millones a 31,5 millones de toneladas, un crecimiento superior al promedio mundial (35,8%) y al registrado en el conjunto de las Américas (36,1%).
En materia de comercio exterior, la región también tuvo un desempeño destacado. Durante 2025 exportó 5,74 millones de toneladas, concentrando el 39,4% de las exportaciones mundiales de carne de ave y el 64,6% de los envíos realizados desde el continente americano.
La proteína más consumida
El principal destino de la producción continúa siendo el mercado interno. En 2025, el consumo regional alcanzó 27,4 millones de toneladas, con un promedio cercano a 41 kilogramos por habitante al año, consolidando al pollo como una de las proteínas más accesibles, económicas y presentes en la alimentación diaria de millones de familias.
La presidenta de la Asociación Latinoamericana de Avicultura (ALA), María del Rosário Penedo de Falla, destacó que esta celebración "es una oportunidad para reconocer a las miles de familias que trabajan diariamente en esta cadena productiva y hacen posible que cientos de millones de personas tengan acceso a una proteína de calidad, fundamental para la seguridad alimentaria".
Los desafíos del sector
El informe del ILP señala que, para sostener el crecimiento en los próximos años, la avicultura deberá avanzar en mejoras de productividad, reforzar los controles sanitarios y de bioseguridad, incorporar nuevas tecnologías y optimizar el uso de los recursos, además de adaptarse a las nuevas demandas de los consumidores.
En un contexto de realidades productivas diversas, el fortalecimiento de la avicultura aparece como una herramienta clave para garantizar el abastecimiento de alimentos, impulsar el desarrollo agroindustrial y contribuir a la seguridad alimentaria de América Latina y el Caribe.