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La Margarita: El Tambo Robotizado Que Revolucionó La Producción Lechera


En 2019, la empresa familiar Montechiari marcó un hito en la lechería argentina al convertirse en la primera en incorporar la robotización al ordeñe de un tambo de gran escala. Desde Monte Maíz, Córdoba, el establecimiento La Margarita es hoy uno de los principales productores de leche del país y un referente en innovación tecnológica, sustentabilidad y bienestar animal.

Con más de tres décadas de trayectoria, la familia inició su camino en la producción porcina, aunque desde fines de los años 80 apostó con fuerza a la actividad lechera. En la actualidad, además de la producción primaria, desarrolla actividades industriales y agrícolas bajo un esquema de integración.

Antes de su participación en el Congreso Aapresid 2026 con la fuerza de Expoagro, que se realizará del 4 al 6 de agosto en Rosario, Keisy Montechiari, bióloga y responsable del tambo, explicó que el éxito del sistema no depende únicamente de la tecnología.

"La robótica es una herramienta, pero la base de la productividad sigue siendo el manejo. Hay que mantener rutinas, protocolos y contar con un equipo capacitado para que todo funcione", señaló.

Un sistema pionero en Latinoamérica

La incorporación de ocho robots de ordeñe de la firma Lely convirtió a La Margarita en uno de los dos primeros establecimientos latinoamericanos del grupo Dairy XL, diseñado para tambos de gran tamaño.

Actualmente, el establecimiento posee un rodeo de 1.400 vacas, de las cuales 400 producen bajo un sistema completamente automatizado.

En este modelo, las vacas deciden por sí mismas cuándo alimentarse y cuándo ingresar al ordeñe, reduciendo el estrés y mejorando tanto su bienestar como la producción.

Más producción y mejores índices reproductivos

Los resultados obtenidos respaldan la inversión.

El tambo robotizado registra un promedio de 40 litros de leche por vaca por día, frente a los 36 litros del sistema convencional. El objetivo es superar los 45 litros diarios.

Pero uno de los mayores avances se observa en la reproducción.

Según Montechiari, el sistema automatizado alcanzó una tasa anual de preñez del 36%, un nivel que todavía no lograron igualar en el tambo convencional, pese a utilizar los mismos protocolos sanitarios.

El nuevo perfil del "tambero 4.0"

La automatización también transformó el trabajo cotidiano.

Los operarios ya no realizan ordeñes durante la madrugada. En cambio, supervisan el funcionamiento del sistema, trasladan a las vacas que aún no pasaron por el robot, realizan controles sanitarios y mantienen la limpieza del establecimiento.

"La tecnología no reemplaza a las personas; cambia sus tareas y exige mayor capacitación", explicó la responsable del establecimiento.

Bienestar animal y monitoreo permanente

Cada vaca porta un collar electrónico que registra información en tiempo real sobre su actividad, alimentación y estado sanitario.

Si algún indicador se modifica, el sistema alerta automáticamente para intervenir de manera temprana.

El establecimiento también cuenta con:

  • Sistemas de ventilación para reducir el estrés por calor.
  • Aspersores en los comederos.
  • Bebederos disponibles de forma permanente.
  • Camas de compost renovadas periódicamente para garantizar higiene y confort.

Para Keisy Montechiari, productividad y bienestar animal no son conceptos opuestos, sino complementarios.

Economía circular y sustentabilidad

Otro de los pilares del modelo es el aprovechamiento integral de los recursos.

Los efluentes del tambo son compostados, estabilizados en lagunas especiales y posteriormente utilizados como fertilizante en los campos agrícolas de la empresa.

Gracias a este sistema lograron incrementar en un punto el contenido de materia orgánica del suelo y alcanzar niveles de entre 100 y 120 partes por millón de fósforo, reduciendo incluso la necesidad de fertilización fosfatada.

De esta manera, La Margarita demuestra que la incorporación de tecnología, un manejo eficiente, el bienestar animal y el cuidado del ambiente pueden integrarse en un mismo modelo productivo, consolidándose como una referencia para la lechería argentina.

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