
El informe de junio del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA) confirma una tendencia que se viene consolidando en el sector: cada vez hay menos tambos, aunque los establecimientos que permanecen son de mayor tamaño y concentran una mayor proporción de la producción.
Durante junio, la cantidad de unidades productivas cayó un 0,37% respecto de mayo, mientras que el número de vacas aumentó un 1,91%. Sin embargo, en la comparación interanual, la actividad muestra una retracción: los tambos disminuyeron 2,56% frente a junio de 2025 y el rodeo lechero se redujo 0,26%, con 4.017 vacas menos que un año atrás y 62.224 menos que en junio de 2024. En el acumulado del primer semestre, la baja en la cantidad de establecimientos alcanza el 2,6%.
Pese a la reducción del stock, los tambos que continúan en actividad incrementan su escala. El promedio nacional pasó de 170 a 174 vacas por establecimiento, reflejando una mayor concentración de la producción.
La actividad mantiene una fuerte centralización geográfica. La denominada Cuenca Central, integrada por Santa Fe, Córdoba, Buenos Aires y Entre Ríos, reúne el 90,9% de los tambos y el 95,6% de las vacas en producción del país.
El análisis por tamaño también evidencia el proceso de concentración. Los establecimientos con más de 500 vacas representan apenas el 7,1% del total, pero concentran 29,7% del rodeo y generan más de un tercio de la leche producida en Argentina. En contraste, los tambos con menos de 100 vacas constituyen el 32,7% de las explotaciones, aunque manejan solo el 8,1% del rodeo y aportan menos del 10% de la producción nacional.
La serie histórica del OCLA muestra que esta transformación no es reciente. Entre 1988 y 2025, la cantidad de tambos disminuyó a un ritmo promedio del 3,2% anual, mientras que en la última década la caída fue del 2,5% anual. En el período 2015-2024, el retroceso se profundizó hasta un promedio del 4% anual, con años en los que la reducción llegó al 6,6%.
El rodeo lechero también registra una tendencia descendente. Entre 2008 y 2025, el stock de vacas cayó en promedio 1,02% por año, acelerándose al 1,66% anual en la última década.
Como contrapartida, la escala de los establecimientos continúa creciendo. En 2025, el promedio alcanzó 166 vacas por tambo, un 2,5% más que el año anterior y 8,2% por encima del promedio registrado en los diez años previos, consolidando un modelo productivo con menos actores, pero de mayor dimensión y eficiencia.