
La ganadería argentina cerró el segundo trimestre de 2026 con niveles de rentabilidad que continúan siendo elevados en términos históricos, aunque con una menor holgura respecto de los primeros meses del año.
Así lo señaló el último informe de Rosgan, que advirtió sobre una desaceleración del negocio debido a la baja de los precios en términos reales, el mayor costo de reposición y un escenario climático que exigirá mayor planificación.
Tras varios meses de resultados excepcionales, la actividad comenzó a mostrar un ajuste durante el segundo trimestre. La combinación entre una estabilización de los valores de la hacienda y el incremento del nivel general de precios provocó un retraso de las cotizaciones en términos reales, reduciendo parte de la mejora registrada a comienzos del año.
No obstante, tanto el precio del novillo como el del ternero de invernada continúan ubicándose en niveles históricamente altos, lo que permitió sostener resultados económicos favorables en la mayoría de los sistemas productivos.
La cría sigue liderando los resultados
El informe destaca que la cría continúa siendo uno de los planteos más rentables. En la Cuenca del Salado, el margen bruto alcanzó los $310.573 por hectárea, uno de los valores más altos de los últimos quince años.
Ese resultado representa una mejora del 25% respecto del mismo período de 2025 y se ubica 37% por encima del promedio de la serie 2011-2025.
La explicación radica principalmente en los buenos precios del ternero y de la vaca de descarte, que, pese a haber retrocedido desde los máximos de comienzos de año, permanecen en niveles elevados, mientras que los costos directos se mantuvieron relativamente estables.
El ciclo completo también conserva márgenes elevados
En los sistemas de ciclo completo la tendencia fue similar, aunque con una corrección más marcada. Los márgenes brutos retrocedieron alrededor de un 15% respecto del trimestre anterior, debido al incremento de los costos directos y a la estabilización de los precios de la hacienda terminada.
Para el modelo productivo del centro-sur de Córdoba, el margen bruto actual se ubica en $305.636 por hectárea. Si bien quedó por debajo del récord de noviembre pasado, cuando había alcanzado los $402.098 por hectárea, todavía se mantiene 42% por encima del promedio histórico y 27% superior al registrado hace un año.
La invernada enfrenta un escenario más ajustado
La situación es diferente para la invernada. Las buenas condiciones climáticas del otoño impulsaron las recrías pastoriles y sostuvieron una fuerte demanda por hacienda liviana, elevando el precio de reposición.
Actualmente, la relación de compra-venta se ubica entre 1,4 y 1,5 terneros por novillo, cuando un año atrás se encontraba entre 1,2 y 1,3, valores más cercanos al promedio histórico.
Como consecuencia, los márgenes brutos de la invernada registraron una caída cercana al 30% durante el último trimestre, reflejando una mayor presión sobre la rentabilidad del negocio.
El maíz sigue favoreciendo al engorde
Pese a este escenario, el engorde a corral y los sistemas integrados de recría con terminación a grano continúan mostrando resultados positivos. Según Rosgan, la rentabilidad mejora cuando aumenta la intensidad del engorde, la escala productiva o cuando el productor dispone de maíz propio.
La abundante oferta del cereal también juega a favor. Con una cosecha proyectada cercana a 70 millones de toneladas, el maíz no representa una limitante para la actividad.
Actualmente, por cada kilo de novillito vendido pueden comprarse alrededor de 19 kilos de maíz, frente a los 15 kilos de hace un año y un promedio histórico cercano a 12 kilos, una relación que sigue favoreciendo la conversión de grano en carne.
El clima y los costos marcarán el segundo semestre
Rosgan advirtió que este escenario podría modificarse en los próximos meses. La reciente reducción de los derechos de exportación sobre los granos podría impactar sobre el precio del maíz, mientras que las perspectivas climáticas también generan incertidumbre.
Los pronósticos estacionales anticipan precipitaciones superiores a lo normal durante la primavera, asociadas al fenómeno El Niño. Si bien esto favorecería la producción de pasturas y forrajes, también incrementaría el riesgo de excesos hídricos, problemas de piso, mayores costos operativos y complicaciones logísticas.
Por ello, el informe concluye que el actual contexto representa una oportunidad para consolidar los buenos resultados mediante inversiones en infraestructura, drenajes, reservas forrajeras y planificación financiera, con el objetivo de reducir riesgos y fortalecer la estabilidad de los sistemas ganaderos frente a los próximos ciclos.