
La vitivinicultura argentina atraviesa un clima de fuerte preocupación tras conocerse el anteproyecto de desregulación impulsado por el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, encabezado por Federico Sturzenegger. Aunque la iniciativa aún no fue enviada al Congreso, ya despertó el rechazo de productores, cámaras empresarias y dirigentes del sector.
Las principales objeciones apuntan a las modificaciones previstas en la Ley General de Vinos, la flexibilización de los controles que actualmente realiza el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) y la posible disolución de la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar), organismos considerados clave para el funcionamiento de la actividad.
El Gobierno sostiene que el objetivo de la reforma es reducir la intervención estatal y simplificar el marco regulatorio. Sin embargo, desde el sector advierten que los cambios propuestos podrían alterar principios históricos relacionados con la genuinidad, la trazabilidad y la identidad del vino argentino.
Los principales cambios en discusión
Entre los aspectos más cuestionados del borrador figura la eliminación del fraccionamiento obligatorio en origen, una medida que permitiría trasladar uva, mosto o vino para su elaboración y embotellado en otras regiones del país.
También se propone modificar la definición legal de "vino genuino", reemplazando la referencia al "mosto de uva fresca" por "mosto de uva", además de flexibilizar diversas prácticas enológicas tomando como referencia los estándares de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV).
Otro de los puntos que genera inquietud es que los controles sobre origen, añada y varietal pasarían a ser voluntarios, mientras que el proyecto también habilitaría la mezcla de vinos nacionales con vinos importados.
A ello se suma la intención de avanzar con la disolución de la Coviar, entidad creada para ejecutar el Plan Estratégico Vitivinícola Argentino (PEVI).
Preocupación por el impacto en la producción
Las entidades representativas del sector aseguran que el problema trasciende cuestiones económicas coyunturales y advierten sobre los efectos estructurales que podrían derivarse de la reforma.
Consideran que permitir la elaboración con mosto no fresco y autorizar mezclas con vinos importados podría modificar la dinámica de los stocks, alterar las condiciones de competencia y favorecer una mayor concentración del mercado.
Además, expresaron preocupación por una eventual reducción de la información estadística que actualmente produce el INV, al entender que esos datos son fundamentales para monitorear existencias, planificar la producción y aplicar políticas de equilibrio del mercado.
Riesgos para la identidad del vino argentino
Otro de los ejes del debate es la posible pérdida de trazabilidad y del vínculo entre el vino y su lugar de origen.
Especialistas y referentes de la actividad sostienen que eliminar la obligación de elaborar el vino en la misma región donde se produce la uva podría debilitar las indicaciones geográficas y afectar la diferenciación de los distintos oasis vitivinícolas del país.
También cuestionan que la adopción automática de prácticas autorizadas por la OIV incorpore procedimientos diseñados para realidades regulatorias diferentes a la argentina, modificando estándares históricos de elaboración y control.
Expectativa por el tratamiento legislativo
Aunque la reforma tendría alcance nacional, su impacto sería especialmente significativo en Mendoza y San Juan, provincias donde la vitivinicultura representa una de las principales economías regionales.
En ambas jurisdicciones ya comenzaron reuniones entre productores, cámaras empresarias, gobiernos provinciales y legisladores nacionales con el objetivo de analizar el proyecto y consensuar una postura común frente a un eventual debate parlamentario.
Por el momento, el texto continúa en etapa de borrador y podría sufrir modificaciones antes de su ingreso formal al Congreso. No obstante, el amplio rechazo manifestado por los distintos actores de la cadena vitivinícola anticipa que la discusión ocupará un lugar central en la agenda del sector durante los próximos meses.