
Luego de un 2025 marcado por pérdidas económicas, sobreoferta y bajos precios, el sector papero atraviesa una campaña más favorable gracias a una reducción cercana al 20% en la superficie implantada, lo que permitió reequilibrar el mercado y mejorar los valores percibidos por los productores.
Así lo afirmó Mario Raiteri, vicepresidente de la Federación Nacional de Productores de Papa y secretario de Coninagro, quien explicó que durante gran parte del año pasado los productores enfrentaron una situación crítica debido al incremento de los costos y a una oferta que superó ampliamente la demanda.
“El año pasado la papa no tuvo precio durante gran parte del año. Los costos aumentaban, la superficie sembrada creció y la oferta superó ampliamente a la demanda. Hubo papa que quedó sin cosechar en el campo porque no justificaba levantarla”, recordó.
Menor superficie y menor oferta
De acuerdo con un relevamiento satelital realizado por Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria en conjunto con la Federación Nacional de Productores de Papa, presentado durante la Fiesta Nacional de la Papa en Comandante Nicanor Otamendi, la superficie sembrada cayó de más de 40.000 hectáreas a poco más de 32.000.
“Son unas 8.000 hectáreas menos y eso acomodó la ecuación porque hoy los precios son más sostenidos”, explicó Raiteri durante una entrevista en el programa Agroindustria en Foco.
La disminución respondió a varios factores. Por un lado, numerosos productores llegaron a la nueva campaña sin el capital necesario para afrontar los elevados costos de producción luego de las pérdidas acumuladas. Por otro, las intensas lluvias registradas durante la primavera en el sudeste bonaerense dificultaron la implantación de los cultivos.
Además, la oferta nacional se vio reducida por las heladas que afectaron la producción en la provincia de Córdoba, impactando tanto en los rendimientos como en la calidad de los lotes.
Mejora económica, pero con desafíos
Si bien el escenario actual permite recuperar rentabilidad, Raiteri aclaró que los resultados dependen de la situación particular de cada establecimiento.
“Cuán favorable es depende de los costos que tuvo cada productor y de los rendimientos que logró obtener”, indicó.
Según detalló, producir una hectárea de papa requiere actualmente una inversión de entre 8.000 y 9.000 dólares, considerando semillas, fertilizantes, fitosanitarios, riego, combustible, maquinaria, mano de obra y amortización de equipos.
No obstante, advirtió que el segmento industrial continúa enfrentando dificultades. El aumento de los costos internos y la pérdida de competitividad exportadora complican la colocación de productos elaborados en mercados regionales.
“A la industria le cuesta colocar sus productos en los países vecinos por los altos costos argentinos”, señaló.
El dirigente agregó que, si la producción destinada a la industria no encuentra salida en el exterior, termina derivándose al mercado interno, generando una mayor presión sobre los precios y poniendo en riesgo el equilibrio alcanzado durante la actual campaña.