Un análisis presentado por el ingeniero agrónomo Miguel Taverna, del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, sostiene que la competitividad de la cadena láctea argentina depende cada vez más de mecanismos de coordinación vertical entre producción primaria e industria.
El estudio identifica como condicionantes estructurales la alta perecibilidad de la leche cruda, la existencia de activos específicos y costos hundidos en ambos eslabones, y los extensos ciclos biológicos de reposición y expansión del rodeo lechero.
Según el informe, estas características generan rigideces en la respuesta de la oferta frente a las señales de mercado y favorecen comportamientos asimétricos ante las variaciones de precios. En escenarios de baja rentabilidad, los productores suelen incrementar el volumen producido para diluir costos fijos y sostener el flujo de caja, contribuyendo potencialmente a situaciones de sobreoferta y presión bajista sobre los precios.
En este contexto, el trabajo destaca la necesidad de fortalecer instrumentos de gobernanza de la cadena, mediante contratos de mediano plazo, esquemas de pago basados en calidad y composición, y mecanismos que mejoren la transparencia y previsibilidad comercial.
La evidencia internacional analizada indica que los sistemas lácteos más competitivos son aquellos que logran una mayor integración funcional entre los distintos eslabones, optimizando la captura de valor y la sustentabilidad económica, social y ambiental del sector.