
Un informe del IERAL de la Fundación Mediterránea reveló que, en los doce meses finalizados en abril de 2026, el complejo agroindustrial continuó siendo el principal generador neto de divisas para Argentina, aunque el crecimiento de los sectores energético y minero redujo de manera significativa la distancia entre ambos.
Las actividades agropecuarias y la industria alimenticia aportaron cerca de USD 36.900 millones al mercado de cambios, mientras que el conjunto integrado por petróleo, gas y minería contribuyó con aproximadamente USD 18.300 millones.
Aunque el agro todavía genera el doble de divisas netas que el sector extractivo, la diferencia se encuentra entre las más bajas de los últimos años. Históricamente, el aporte del campo llegó a ser entre tres y cinco veces superior al de la energía y la minería. El cambio responde, principalmente, al fuerte crecimiento registrado por estos últimos sectores y no a una caída estructural del desempeño agropecuario.
El impulso de Vaca Muerta y la minería
En apenas dos años, el aporte neto del sector energético y minero pasó de menos de USD 6.900 millones a más de USD 18.300 millones, impulsado por el desarrollo de Vaca Muerta, el incremento de las exportaciones de petróleo y gas y la menor necesidad de importar energía.
Durante el período analizado, la agroindustria explicó cerca del 45% de los cobros por exportaciones de bienes, mientras que petróleo, gas y minería representaron el 17,7%. En conjunto, ambos sectores concentraron casi el 63% de las divisas provenientes de exportaciones.
Diferencias en la composición del aporte
El informe también destaca diferencias en el origen de las divisas.
En el caso del agro, alrededor de USD 34.300 millones del total provinieron de la cuenta corriente, es decir, de operaciones comerciales vinculadas principalmente a exportaciones. La cuenta financiera sumó otros USD 2.600 millones, por lo que el 93% del aporte neto tuvo origen en la actividad exportadora.
En cambio, de los USD 18.300 millones generados por petróleo, gas y minería, unos USD 11.400 millones correspondieron a la cuenta corriente y aproximadamente USD 6.900 millones a la cuenta financiera. Esto significa que más de un tercio del aporte estuvo asociado a inversiones, préstamos, prefinanciaciones y otros movimientos de capital.
Energía y minería crecieron a mayor ritmo
En el primer cuatrimestre de 2026, los cobros por exportaciones agroindustriales aumentaron USD 802 millones respecto del mismo período de 2025, mientras que el sector energético y minero incrementó sus ingresos en USD 1.837 millones.
Al considerar exportaciones netas de importaciones, la mejora fue de USD 654 millones para el agro y de USD 2.114 millones para petróleo y minería.
En términos de aporte neto de divisas, la agroindustria sumó USD 1.036 millones, mientras que energía y minería crecieron USD 2.023 millones, consolidando una expansión más acelerada.
El agro mantiene mayor eficiencia
Pese al avance del sector extractivo, el complejo agroindustrial continúa mostrando una mayor capacidad para transformar sus ingresos en oferta efectiva de dólares.
Durante los doce meses finalizados en abril, la tasa de aporte neto del agro alcanzó el 77,1%, lo que implica que por cada USD 100 ingresados por exportaciones quedaron disponibles unos USD 77 como oferta neta de divisas.
En petróleo y minería esa relación fue del 65,4%, reflejando una mayor utilización de divisas para importaciones, inversiones y financiamiento.
Un escenario más diversificado
El estudio concluye que el agro sigue siendo un pilar fundamental para la estabilidad cambiaria argentina, ya que continúa aportando cerca del doble de divisas netas que energía y minería y representa casi la mitad de los ingresos por exportaciones.
Sin embargo, el crecimiento de Vaca Muerta y de los proyectos mineros comienza a reducir la dependencia casi exclusiva del ciclo agropecuario, generando una mayor diversificación de las fuentes de dólares para la economía.
En este contexto, el informe señala que mientras energía y minería cuentan con regímenes específicos de promoción para atraer inversiones, buena parte de las exportaciones agropecuarias continúa alcanzada por derechos de exportación. Por ello, sostiene que el potencial del agro para aumentar la producción, incorporar tecnología, agregar valor y generar más divisas dependerá también de la existencia de reglas estables e incentivos que favorezcan la inversión y las exportaciones.