
El consumo aparente de carne vacuna en Argentina se ubica actualmente en 47 kilos por habitante por año, una cifra inferior a los 50 o 51 kilos registrados durante 2025.
Sin embargo, desde el sector frigorífico consideran que esta disminución no representa una situación preocupante, sino que responde principalmente a una menor oferta de hacienda derivada del proceso de recomposición del stock ganadero.
Así lo explicó Daniel Urcía, presidente de la Federación de Industrias Frigoríficas de la República Argentina y consejero del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina, quien señaló que la disponibilidad de animales para faena cayó alrededor de un 10%, situación que ya había sido anticipada por la cadena ganadera desde fines del año pasado.
Según el dirigente, los actuales niveles de consumo no son inéditos. En años anteriores se registraron valores incluso más bajos, cercanos a los 44 kilos por habitante, por lo que consideró que no existe una señal de alarma para el sector.
Cambios en la dieta de los argentinos
Urcía destacó que el análisis del consumo no debe centrarse exclusivamente en la carne vacuna. En las últimas décadas se consolidó una mayor diversidad en la alimentación de los argentinos, con una fuerte incorporación del pollo y del cerdo a la dieta habitual.
Actualmente, el consumo anual per cápita se distribuye aproximadamente entre:
- Carne vacuna: entre 45 y 50 kilos.
- Carne aviar: alrededor de 45 a 50 kilos.
- Carne porcina: cerca de 20 kilos.
- Pescados y otras carnes: entre 5 y 7 kilos.
En conjunto, Argentina continúa figurando entre los países con mayor consumo de proteína animal del mundo y mantiene una posición destacada en el consumo de carne vacuna.
El poder adquisitivo no explica todo
Consultado sobre la relación entre la caída del consumo y la pérdida del poder adquisitivo, Urcía consideró que se trata de una explicación parcial.
Recordó que durante 2025 los precios de la carne aumentaron por encima de la inflación y, aun así, el consumo mostró una recuperación. Por ello, sostuvo que intervienen múltiples factores, entre ellos la disponibilidad de oferta y los cambios en los hábitos alimentarios.
Además, remarcó que el mercado interno continúa siendo el principal destino de la producción argentina y que la carne vacuna mantiene una fuerte preferencia entre los consumidores.
Precios altos y desafíos para la industria
La mejora en los valores de la hacienda genera incentivos para la inversión ganadera y la recomposición de los rodeos, lo que permitirá incrementar la oferta futura de carne. No obstante, esa misma situación plantea desafíos para frigoríficos y exportadores.
Actualmente, la hacienda argentina presenta uno de los valores más altos del Mercosur, lo que encarece la materia prima y obliga a la industria a mejorar su competitividad para sostener su presencia en los mercados internacionales.
Perspectivas favorables
A pesar de las dificultades coyunturales, el panorama para la ganadería aparece alentador. La recuperación de los rodeos, las inversiones en producción y una demanda internacional sostenida generan expectativas positivas para los próximos años.
Mercados como China, Estados Unidos y distintos países de Unión Europea continúan demandando carne argentina, lo que fortalece las perspectivas de crecimiento del sector.
De esta manera, la ganadería argentina transita una etapa de ajuste en la oferta, pero con fundamentos que apuntan a una mayor producción futura y a la consolidación de su protagonismo tanto en el mercado interno como en el comercio internacional.