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El INTA Logró Riego Eficiente En Olivares.


La superficie implantada con olivos en la Argentina alcanza actualmente unas 85.200 hectáreas, con la provincia de La Rioja como principal zona productora con cerca de 25.000 hectáreas, seguida por Catamarca, Mendoza, San Juan, Córdoba, Buenos Aires y Río Negro

En este escenario, marcado por la limitada disponibilidad de agua superficial en gran parte de las regiones olivícolas, investigadores del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) Chilecito desarrollaron un estudio orientado a mejorar la eficiencia del riego en olivares superintensivos manejados con poda mecánica.

El INTA logró reducir el consumo de agua sin afectar la producción

La investigación se realizó mediante un convenio entre el INTA, la Universidad Nacional de Chilecito y la empresa Unión Agraria, con el objetivo de reducir costos y optimizar el uso del agua sin comprometer el rendimiento ni la calidad del aceite de oliva.

María Andrea Calahorra, investigadora del INTA Chilecito, explicó que tras tres años de ensayos se obtuvieron resultados positivos. “Reducir el riego un 50 % durante los meses de mediados de agosto a mediados de octubre produce un ahorro de 13 % del agua anual”, señaló.

La especialista destacó además que esta estrategia no afectó la producción de aceite en ninguno de los ciclos evaluados. El trabajo se centró en la aplicación del denominado “riego deficitario controlado”, una técnica que consiste en aportar menos agua que la requerida por el cultivo durante etapas específicas en las que el olivo presenta mayor tolerancia al estrés hídrico.

Evaluaron distintas etapas del cultivo y poda mecánica

El ensayo analizó la aplicación de esta estrategia en tres momentos clave del ciclo productivo: prefloración, previo al endurecimiento del carozo y durante la síntesis de aceite. Paralelamente, se estudiaron diferentes momentos e intensidades de poda mecánica en olivares de la variedad Arbequina.

“El objetivo fue investigar la reducción del uso de agua, aumentar la eficiencia del recurso, controlar el crecimiento vegetativo, mejorar la extractabilidad del aceite de oliva y optimizar atributos sensoriales y químicos del aceite”, explicó Calahorra.

Avanza el sistema superintensivo en seto

El estudio se enmarca en una transformación de la olivicultura regional, impulsada por la expansión de las plantaciones superintensivas en seto, un sistema basado en hileras estrechas y homogéneas que facilita la mecanización total de la poda y la cosecha.

Desde el INTA indicaron que estas plantaciones, con densidades de entre 1.500 y 2.000 árboles por hectárea, permiten conformar un seto continuo que mejora la eficiencia productiva y la adaptación al uso de cosechadoras continuas.

Entre las principales ventajas del sistema se destacan:

  • Mayor precocidad productiva.
  • Altos rendimientos.
  • Posibilidad de mecanizar integralmente las labores agrícolas.

Según un relevamiento realizado por el INTA Chilecito en enero de 2025, este modelo ya ocupa unas 3.500 hectáreas en la región de Chilecito.

Calahorra remarcó que mantener las dimensiones adecuadas de los setos resulta fundamental para garantizar la eficiencia de las cosechadoras sin afectar la productividad ni la calidad del aceite. “Para implementar la cosecha mecánica con cosechadoras continuas, es esencial mantener las dimensiones de los setos de acuerdo con los requerimientos de la cosechadora”, afirmó.

Nuevas líneas de investigación

El equipo del INTA proyecta avanzar en nuevas investigaciones destinadas a optimizar el rendimiento industrial en almazara y mejorar la calidad del aceite de oliva virgen extra.

Entre los objetivos futuros se encuentran el desarrollo de estrategias que permitan obtener aceites con mayor estabilidad oxidativa y mayor concentración de fenoles totales, atributos estrechamente vinculados con la calidad organoléptica y la conservación del producto final.

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