Escúchanos en vivo ▶️ Radio Cadenanet

El Riego Gana Terreno y Podría Triplicar La Superficie Irrigada En La Argentina


Se estima que en los próximos años la superficie bajo riego en la Argentina podría expandirse de 2 a 6 millones de hectáreas, impulsada por mejoras tecnológicas y nuevos incentivos fiscales. 

La adopción de sistemas de irrigación aparece así como una herramienta clave para potenciar los cultivos extensivos y reducir la vulnerabilidad frente a la variabilidad climática.

En este contexto, la reciente implementación del Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI) introdujo beneficios impositivos que mejoran las condiciones para invertir en equipos de riego. Especialistas del INTA Manfredi analizaron el impacto de estas medidas y destacaron su potencial para dinamizar el sector.

Martín Giletta, jefe del Departamento de Economía de la experimental, señaló que la reducción del IVA en la tarifa eléctrica —que baja del 27% al 10,5%— junto con la amortización acelerada de inversiones, “son avances desde el punto de vista contable, financiero e impositivo que van a mover la aguja en el crecimiento del área regada”.

Desde el punto de vista productivo, el riego muestra resultados contundentes. Ensayos realizados en INTA Manfredi evidencian que el trigo puede pasar de 2341 a 6976 kg/ha, el maíz de 7740 a 14.890 kg/ha y la soja de segunda de 2550 a 3543 kg/ha. Además del incremento en los rendimientos, el riego aporta estabilidad al sistema productivo, reduciendo el riesgo en campañas afectadas por déficit hídrico.

“El riego no es solo una herramienta para enfrentar una sequía puntual, sino una estrategia que permite planificar a largo plazo”, afirmó Aquiles Salinas, director de la estación experimental.

En términos económicos, el diferencial de valor bruto de producción alcanza los 1029 dólares por hectárea en trigo, 1330 en maíz y 327 en soja, sin considerar costos productivos.

Uno de los principales componentes del costo operativo sigue siendo la energía eléctrica. Sin embargo, con la reducción del IVA, se estima un ahorro del 11% en el costo por milímetro aplicado. A esto se suma la posibilidad de generar energía en origen mediante fuentes renovables o biomasa, lo que podría mejorar aún más la eficiencia.

En cuanto a la inversión inicial, un sistema de riego por pivote central ronda los 2500 dólares por hectárea, mientras que el goteo enterrado se ubica entre 2800 y 3300 dólares. La baja de impuestos a la importación de equipos permitió una reducción cercana al 30% en estos valores, lo que, junto con el RIMI, impulsó un aumento en las consultas y ventas.

Según datos del sector privado, las consultas crecieron un 50% y las ventas un 20%, con expectativas de incrementos aún mayores en el corto plazo.

No obstante, persisten desafíos estructurales. El principal está vinculado a los sistemas de arrendamiento, ya que cerca del 70% de la producción agrícola se realiza en campos alquilados. Esta situación dificulta la adopción de tecnologías de largo plazo como el riego, debido a la imposibilidad de amortizar completamente la inversión.

Frente a un escenario de márgenes ajustados, el riego se posiciona como una herramienta estratégica para cerrar brechas tecnológicas, mejorar la eficiencia y estabilizar la producción. Su integración con esquemas de agregado de valor, como la transformación de granos en proteína animal, podría potenciar aún más su impacto en la economía agropecuaria.

Publicar un comentario

Artículo Anterior Artículo Siguiente